Pulso Sindical

Pulso Sindical N°393

EL APORTE DEL CIUS

Cuando la CGT tomó su nombre definitivo (heredando estatutos, declaración de principios y plataforma de lucha de la CTGACH y la COTIACH) puso el énfasis en la necesidad de seguir trabajando por construir una Central Única de Trabajadores.

Pese a nuestro alejamiento de la Central Unitaria cuando ésta aceptó el Seguro de Cesantía, seguíamos creyendo que en algún  momento los equivocados harían un mea culpa y se la jugarían por la unidad de todos los abusados y explotados.

Profundo error. Solo meses después los mismos que habían aceptado la imposición gubernamental, validaban la reforma laboral que ponía termino a la obligatoriedad de los balances financieros en las organizaciones con más de 250 socios, así como el término de la facultad de las Inspecciones del Trabajo para auditar las finanzas sindicales en caso de denuncias de trabajadores por mal uso de sus fondos.

Quedó claro entonces y ha seguido siendo ratificado por decires y actuares, que un sector del sindicalismo chileno entregó la oreja al sistema y comenzó a convivir con los patrones y el gobierno, aduciendo que solo el dialogo y los acuerdos podían generar mejoras para la clase trabajadora.

Todas las reformas laborales desde entonces son muestra de esta traición a la clase.

Ante tal cuadro decidimos explorar todos los caminos que nos permitieran acercar posiciones con aquellas organizaciones de trabajadores que, más allá de la diferencia en conceptos y acciones, antepusieran a todo la defensa irrestricta de las demandas y aspiraciones de los trabajadores.

Fue así que en diciembre de 2014 en nuestra sede nos reunimos con compañeros de la Confederación Bancaria, la CEPCH y la UCT. La primera lectura de esta reunión dio cuenta del interés por trabajar en una convocatoria amplia y abierta a todos los clasistas        – aquellos que defienden a ultranza a los trabajadores y sus demandas – con el objetivo de construir un instrumento que nos permitiera generar unidad en la acción, con el antecedente previo de que ya UCT y Bancarios habían unido fuerzas para conmemorar juntos el primero de mayo.

Diferentes compañeros y compañeras se enteraron de este empeño y lo hicieron suyo, así un 12 de febrero de 2015 en nuestra sede se constituyó el Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical – CIUS – que desde entonces hizo uso de todos los espacios para promover la educación y la organización de los trabajadores, naciendo de este empeño sindicatos, Federaciones, Asociaciones, Coordinadoras en diferentes áreas de producción y servicios.

El CIUS hizo de la calle y la visita a empresas su campo de acción. Exposiciones fotográficas, entrega de propaganda, manifestaciones, foros y debates varios hicieron posible el trabajo conjunto con todo tipo de organizaciones, siendo el punto más alto la coordinación para rechazar las últimas reformas laborales en el gobierno de Bachelet.

El CIUS trabajó incansablemente pro la unidad de la clase y a mediados de 2017 convocó a un ampliado sindical que tomó la resolución más importante hasta entonces de este sindicalismo clasista. Avanzar hacia la construcción de una Central Sindical, proceso largo y trabajado que vio la luz definitivamente el 01 de septiembre de 2018.

Casi todas las organizaciones que activábamos en el CIUS resolvimos incorporarnos a la Central Clasista y ahí estamos ahora avanzando, lentos pero seguros, en la construcción del instrumento de organización de los trabajadores. Las que no lo hicieron y tomaron un camino diferente siguen siendo nuestras hermanas en el trabajo hacia la clase trabajadora y más temprano que tarde volveremos a cerrar filas en el m ismo camino.

Por eso la reunión solemne del 12 de febrero del 2020, fue justa y emotiva.

Todos los que ahí estuvimos, hemos hecho un aporte a la lucha de los trabajadores y aunque pudimos haber cometido errores en ese camino, hemos sido honestos y absolutamente probos, lo que nos da moral para hacer y decir, más allá de las fallas que pudiéramos tener y de las que nadie está libre.

Salud a los constructores del CIUS, porque más allá de todo dieron un paso adelante en el trabajo de unidad y lucha y eso será reconocido en la historia del movimiento sindical chileno.

LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES

Desde siempre los trabajadores han debido aceptar las resoluciones e imposiciones del capital, pues este es quien en definitiva determina el que hacer de los gobiernos, salvo honrosas y contadas excepciones.

Cuando las carencias y dolores llegaron al extremo de impedir vivir en las mínimas condiciones, la población – y los trabajadores entre ellos – explosionó y después de duros enfrentamientos logró avances en algunas leyes que los regían, sin que por eso el nivel de vida mejorara según lo que se demandaba al inicio de las luchas, que no era otra cosa que una sociedad más digna y justa.

Así llegaron las leyes de habitaciones obreras, descanso dominical, jornada de trabajo, entre otras.

No obstante el costo pagado en vidas humanas fue enorme, además de que las duras condiciones de los enfrentamientos provocaron una merma en el número de socios y el actuar de las organizaciones así como un repliegue de las mismas, aprovechado por el Estado y el capital para imponer algunas de sus condiciones.

Que conclusión podemos sacar de lo anterior?

Siempre hemos sido abusados en nuestros derechos y solo hemos reaccionado cuando el abuso está a punto de matarnos. Sin embargo a pesar de algunos avances en leyes que disminuyeron el abuso y la explotación, y por las que pagamos miles de vidas, no logramos mantener la fuerza y disposición de los miles que lucharon y el sistema continúo estableciendo las condiciones en las que vivimos.

QUE ES UNA CONSTITUCIÓN?

Los países tienen Constituciones, las que en palabras simples pueden definirse como la ley suprema que establece los derechos y garantías fundamentales de los habitantes de una nación. No obstante y como las mismas son elaboradas por quienes detentan el poder, estás constituciones tienden a representar intereses y garantías de la minoría dominante.

Nuestro país no es la excepción, por lo mismo las Constituciones que nos ha regido no han representado los derechos y garantías de TODOS los habitantes de la nación, sino solo aquellos de la minoría en el poder.

Sin embargo,  la última constitución (1980) fue elaborada e impuesta por la dictadura y desde su entrada en vigencia se hizo un imperativo demandar su cambio.

Pese al discurso político poco o nada se avanzó por cambiar de verdad la constitución que nos rige.

Sucesivas acciones de protesta desde 1990 no consiguieron más que cambios cosméticos, incluida la rúbrica en una constitución modificada, puesta por el presidente R. Lagos.

Sin embargo dicho cuerpo legal mantiene inequidades como la prohibición de aspirar a cargos parlamentarios a dirigentes sindicales y poblacionales.

No fue hasta la rebelión popular iniciada desde mediados de octubre de 2019 que las cosas cambiaron. Y cambiaron de tal manera que los detentadores del poder se vieron obligados a hacer algunas concesiones, que en todo caso no permitirán el cambio que la mayoría del pueblo aspira.

Y quienes aspiran a participar del proceso anunciado para abril de 2020 tienen que tener esto muy claro.

QUE QUEREMOS LOS TRABAJADORES?

Quienes luchamos por los derechos de nuestro pueblo aspiramos a una Constitución que reconozca derechos irrenunciables de la ciudadanía, como por ejemplo:

«Todos los habitantes del país tendrán asegurada la atención de salud preventiva y curativa desde que nacen y hasta que mueren».

«Él Estado será el dueño absoluto de todas las riquezas naturales, minerales, la electricidad, comunicaciones y ninguno de los habitantes del país podrá ser privado de ellas en ninguna de las formas».

Mientras la Constitución no reconozca a cabalidad estos  y otros derechos deberemos seguir luchando por ellos. Sin embargo, y está es la claridad más importante que debemos hacer como organización sindical, no podemos ni debemos restarnos de participar en el proceso del 26 de Abril, ante todo por qué desde que se instalará la Constitución pinochetista abogamos por el cambio de la misma.

Por eso, en Asamblea de dirigentes de la CGT y tomando en consideración la opinión entregada en diversas asambleas de base, se ha resuelto llamar a los trabajadores a marcar APRUEBO en el plebiscito del próximo 26 de Abril de 2020.

Cómo el llamado a plebiscito contiene también la definición del instrumento que redactará dicha constitución y teniendo en consideración que se debe optar por «Convención Mixta» o «Convención Constitucional» se resuelve invitar a marcar «Convención Constitucional» dado el caso que solo se presentan 2 alternativas.

Hay que dejar claro que ninguna de las alternativas permite que sea el pueblo quien en forma soberana elija una Asamblea y que sea está la que determine el quórum con el que se aprueben los distintos artículos.

Finalmente queremos decir que no tenemos esperanzas de que el proceso que se desarrollará arroje como resultado una Constitución que reconozca los derechos de la ciudadanía.

Reiteramos nuestra convicción de que esto solo será posible de lograr, con un pueblo movilizado y organizado en miles de instrumentos de base.

Por lo tanto hay que participar del proceso que se avecina sin olvidar que es un paso pequeño dentro del enorme proceso de construcción de una nueva sociedad más digna y justa.

MANUEL AHUMADA LILLO

Presidente Central Clasista de Trabajadores

Secretario C.G.T. CHILE

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