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El contundente informe de Amnistía Internacional y la descarada respuesta del gobierno nos llama a seguir luchando por nuestros derechos

Claro, contundente, lapidario.

Desde el inicio del llamado estallido social en Chile, el gobierno ha violado gravemente los derechos humanos con el actuar criminal de policías y carabineros que más que apuntar a disuadir ha buscado dañar gravemente la integridad física de las personas, en hechos que en caso alguno son aislados y menos esporádicos. Así podríamos resumir el categórico  informe emitido el 21 de noviembre de 2019 por Amnistía Internacional

Una verdad que todos y todas conocen, la han visto graficada en innumerables imágenes y testimonios, una verdad que no fue suficiente para que la desprestigiada casta política hubiese sacado la voz con fuerzas y en vez de acordar “salidas de emergencia para salvar al gobierno y el sistema”, se la hubiera jugado en la búsqueda de verdad y sanción inmediata a los violadores de derechos humanos en esta tan mal llamada y desprestigiada democracia.

Pero Amnistía se quedó corta. En nuestro país los derechos humanos se vienen violando gravemente desde hace muchos años. Dan cuenta de ello las agresiones a las manifestaciones estudiantiles, poblacionales y laborales, la persecución y asesinato del pueblo mapuche, así como las carencias manifiestas de acceso a la salud, la vivienda, las pensiones miserables a los adultos mayores y un largo etcétera  de inequidades. Y lo que es más grave, el actual acuerdo entre el gobierno y  los parlamentarios del aumento miserable de la pensión solidaria entre otras violaciones, todas ellas son una burla al pueblo movilizado.

Asimismo, el gobierno merece nuestro profundo rechazo y condena al salir defendiendo el actuar de fuerzas armadas y policiales y rechazar la veracidad del informe. Una vez más, en su tozudez, el gobierno no asume su responsabilidad en la extrema represión ejercida hacia nuestro pueblo y trata de escudarse en la criminalización de la justa lucha por nuestros derechos y dignidad.

Es por todo esto que nuestra Central Clasista mantiene y reitera el llamado a los trabajadores a seguir luchando y demandando el respeto a sus derechos. No se debe aceptar que los patrones comiencen a normalizar su vida a costa de los derechos laborales. Si no hay locomoción expedita las empresas deben dejar de funcionar a lo menos 4 horas antes de que desaparezca la locomoción colectiva, no se deben aceptar dobles turnos ni adelantar jornadas para cubrir otros. No hay que aceptar descuentos por atrasos ni hacer esfuerzos por llegar a trabajar si no están dadas las condiciones de traslado al y desde el lugar de trabajo y se deben seguir trabajando las condiciones para una paralización efectiva y total de labores.

Las visitas y llamadas a las sedes de nuestras organizaciones afiliadas son la mejor constatación de que los trabajadores pierden el miedo y avanzan en procesos de organización. El desarrollo de las negociaciones colectivas, la participación en marchas, movilizaciones y las huelgas dejan en claro que no solo fue justo sino que se debe acrecentar la protesta popular.

Nadie puede conversar ni acordar sobre los derechos de nuestro pueblo sino el pueblo mismo. 

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