Ante el fallecimiento de Luis Arraya, chofer del Transantiago

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Luis Araya, chofer del Transantiago de la empresa Express de Santiago Uno S.A., la nueva víctima de la inconsciencia  y del desprecio  del empresario  hacia el trabajo que realizan sus mal llamados colaboradores.

Podemos decir que lamentamos profundamente la muerte de nuestro  Compañero Araya, pero  también lamentamos que a 13 años de la implementación de este nuevo sistema de transporte de pasajeros de la ciudad de Santiago, ¿ordenado y más organizado?, presente fallas que todos conocemos ya que lo vivimos a diario con maquinas en mal estado, colapsado en horas punta, un sistema que pocos entienden, y que además mantenga aun condiciones de trabajo indignas para muchos y muchas de sus mal llamados “colaboradores”, somos trabajadores y trabajadoras.

Las denuncias a los organismos correspondientes, como la Inspección del Trabajo, el Ministerio de Transporte son continuas por los malos tratos hacia las y los choferes y validadores, maquinas en malas condiciones, trayectos largos que cruzan toda la ciudad de norte a sur y de cordillera a costa y que para nadie resulta una sorpresa la falta lugares dignos de trabajo donde se realizan los cambios de choferes o puntos de descanso, lugares improvisados para capear la lluvia, el frío, el calor y que hablar de servicios higiénicos  en muchos puntos inexistentes o lejanos o con ciertas restricciones, en que por ejemplo, solo sea liquido.

Lamentamos profundamente la muerte del Compañero Araya, chofer del recorrido 421 que murió aprisionado entre dos buses en la comuna de Las Condes, en su momento de descanso, en lo que será catalogado como accidente de trabajo, la manera más rápida y bonita de tapar el más estado mecánico del bus oruga.

Lamentamos que a 13 años del inicio del Transantiago las y los trabajadores organizados y no organizados aún mantengan las mismas condiciones de trabajo para miles de sus compañeros y compañeras, El Transantiago tiene decenas de sindicatos y algunos de estos han dado peleas emblemáticas que congregan a todos los medios de prensa, y con un buen llamado de atención la prensa llega.

Llama profundamente la atención  que sea necesaria la lamentable muerte de un Compañero para que la rabia, la unión y solidaridad nazcan espontáneamente… ¿será necesario que alguien más muera para que los sindicatos del Transantiago con la colaboración de trabajadoras  y trabajadores  en una expresión de solidaridad de clase realicen una movilización masiva, con demandas claras y respuestas rápidas y concretas de la “autoridad?

Así como hay responsables en el Estado y en la empresa por esto que será catalogado como accidente, que no debió haber pasado si las cosas se hicieran bien y en respeto a sus trabajadores colaboradores, es  ahora cuando con la rabia contenida por la muerte del compañero Luis, las y los trabajadores miren si sus organizaciones sindicales cumplen realmente su objetivo.

Decenas de organizaciones, dentro de una misma empresa que sirve para dar fuero y a algunos ciertos privilegios, sólo le sirve al sistema, que no ha hecho más que  dividirnos como clase, debilitando nuestra energía. Existe la necesidad de fortalecer los sindicatos que han buscado impulsar luchas por los derechos de la clase por sobre intereses personales y llamamos a la unidad de las y los trabajadores del Transantiago.

El que sólo hoy ha alzado la voz es tan culpable de la muerte de Araya  como el patrón que sólo busca ganar más sin importar las condiciones de trabajo.

La muerte del chofer del Transantiago es noticia hoy, el tiempo la irá borrando de la mente del colectivo.

Debemos aprovechar el dolor e impotencia que hoy cruza  por muchos y muchas, para generar la unión que nos permita que la muerte de un compañero de pega nunca sea en vano.

 

Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores

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