Boletin Informativo N° 36 CIUS

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Este año el esperado 18 llegó con un fin de semana previo y un día lunes extra de feriado, una alegría para todas y todos porque la fiesta será para largo. Salidas, encuentros, buena comida con la familia o amigos y muchos otros panoramas se podrán hacer realidad en estos 5 días que trabajadoras y trabajadores esperamos todo el año.
Algún parlamentario populista propuso que se diera la semana completa de feriado, pero patrones y gobierno le dieron un rotundo no, porque se vería seriamente afectada la productividad según dijeron los expertos, así que hay que retomar las actividades el 20 y 21.

Pero por cinco días nos olvidamos del mezquino aumento del salario mínimo, del proyecto de ley de estatuto laboral juvenil o de la contaminación en Quintero y Puchuncaví, disfrutaremos como si fuéramos libres de preocupaciones, injusticias, abusos y deudas.
Hace más de cien años ya, en 1910 en el primer centenario de la independencia de Chile, uno de los dirigentes obreros más importantes en la historia del movimiento sindical del país, Luis Emilio Recabarren, escribía con un tono que para algunos podría parecer pesimista, las razones de por qué la clase trabajadora no tiene tantas razones para estar verdaderamente alegre en estas fechas. Hoy a más de cien años de que Recabarren escribiera “Ricos y Pobres” pareciera que si dejamos fuera las tarjetas de crédito, los teléfonos celulares u otros avances tecnológicos y los cambios en las formas de explotación como los subcontratos o contratos a honorarios, pocas cosas han cambiado verdaderamente para nuestra clase y las diferencias abismantes entre la patronal y clase trabajadora siguen siendo pan de cada día.
Lo vemos en el acceso que tiene la población trabajadora a la salud, la educación o la vivienda, en el robo legalizado de las AFP que condena a la pobreza a quienes dieron toda su vida al trabajo, en la explotación de recursos a costa de la salud de las personas, etc.
No decimos que no haya que disfrutar estos cinco días de descanso, pero no hay que dejar de pensar en lo que pasa alrededor nuestro y que seguirá presente cuando acabe la fiesta y tampoco hay que olvidar lo que nos han enseñado nuestro dirigentes históricos.

A continuación dos citas del texto “Ricos y Pobres” de Recabarren:

“Yo miro y veo por todas partes, generales alegrías y entusiasmos al acercarse cualquier ocasión de festividades, y yo en mi ser, en lo íntimo de mi ser, no siento ni siquiera el contagio de esa alegría ni de ese entusiasmo. Más bien siento tristeza.
Y siento tristeza porque creo que aquellos que sienten alegrías viven en el mundo de las ilusiones, muy lejos de la verdad. Disculpadme si acaso hago mal en decir esto.
Hoy todo el mundo habla de grandezas y de progresos y les pondera y les ensalza considerando todo esto como propiedad común disfrutable por todos.
Yo quiero también hablar de esos progresos y de esas grandezas, pero me permitiréis que los coloque en el sitio que corresponde y que saque a la luz todas las miserias que están olvidadas u ocultas o que por ser ya demasiado comunes no nos preocupamos de ellas”.
“Nosotros, que desde hace tiempo ya estamos convencidos que nada tenemos que ver con esta fecha que se llama el aniversario de la independencia nacional, creemos necesario indicar al pueblo el verdadero significado de esta fecha, que en nuestro concepto sólo tienen razón de conmemorarla los burgueses, porque ellos, sublevados en 1810 contra la corona de España, conquistaron esta patria para gozarla ellos y para aprovecharse de todas las ventajas que la independencia les proporcionaba; pero el pueblo, la clase trabajadora, que siempre ha vivido en la miseria, nada, pero absolutamente nada gana ni ha ganado con la independencia de este suelo de la dominación española”.

Con el rechazo de la Cámara de diputados, a la acusación constitucional presentada contra los ministros de la Corte Suprema, que liberaron a los siete condenados por crímenes de lesa humanidad, finalmente el Estado vuelve a mostrarnos que en chile hay dos justicias.
Una inflexible para la gente común y sin redes de protección en las altas esferas del poder político o económico y otra más indulgente y laxa para aquellos que son parte de la clase dominante.

 

Lo hemos visto innumerables veces y para quienes no recuerdan algunos casos de este doble estándar en materia de justicia, podríamos recordar el caso de Larraín hijo y el atropello a un trabajador, el caso de las coimas pagadas a políticos por parte de SQM o Corpesca, para sacar una ley que los favoreciera y una larga lista de situaciones donde podemos encontrar siempre la constante de la desigualdad ante la ley, según la clase a la que se pertenezca.
Como dicen que las leyes se interpretan, siempre hay profesionales expertos en sacar como magos de circo, argumentos y contraargumentos para justificar contra toda lógica, lo que a ojos de personas comunes y corrientes es simplemente una injusticia.
En nuestro país fueron liberados 7 reos condenados por crímenes de lesa humanidad.
Tres jueces de la Corte suprema, fueron acusados constitucionalmente por parlamentarios, que consideraban que la decisión de los jueces viola la legislación internacional, en particular el Estatuto de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional (CPI) en materia de crímenes de lesa humanidad.
Pero esta vez con los 10 votos de la Democracia Cristiana, fue rechazada la acusación constitucional que pretendía inhabilitar a estos tres jueces (Carlos Künsemüller, Hugo Dolmestch y Manuel Valderrama), por otorgar la libertad condicional a siete criminales de los aparatos de seguridad de la dictadura. Fallo que contraviene los tratados internacionales que Chile ha firmado y se pone a contrapelo del simple sentido común.
Cabe señalar además que los condenados por crímenes de lesa humanidad, hasta ahora no han confesado donde están los detenidos desaparecidos y no han dado muestras de arrepentimiento alguno, contribuyendo de esta forma a mantener abiertas las profundas heridas que dejó la política de represión y exterminio de opositores, que llevó a la práctica la dictadura cívico-militar.
En el otro lado de esta balanza cargada hacia la injusticia, tenemos el caso de Jorge Mateluna, que lleva cinco años preso por un robo bancario, aun cuando en el video de la ronda de reconocimiento -visto también por el juez que lo condenó- se observa que el paco a cargo, anota a Mateluna y no al detenido señalado por una de las víctimas. ¿Habrá influido en esta condena sin pruebas, el pasado frentista de Jorge Mateluna?
Cosas de la injusticia Chilena, que al parecer le arrancó para siempre la balanza a la Dama de la Justicia.

 

 

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