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PULSO SINDICAL Nº 355 DEL 01 AL 30 DE ABRIL DE 2018



Estamos
prontos a conmemorar 132 años desde que, por primera vez y al unísono,
miles declararan la huelga y marcharan al grito de ¡¡ 8 horas de
trabajo, 8 horas de descanso 8 horas de recreación!!.


Desde
antes de 1886 y hasta ahora, se ha mantenido vigente la contradicción
capital- trabajo. Los patrones cambiaron sus mecanismos de abuso y
explotación, pero no terminaron con el abuso ni la explotación, pese a
algunas buenas intenciones, mínimas por cierto y que siempre tuvieron, y
tienen, el objetivo de aislar a los más firmes, los más duros, los más
intransigentes en la exigencia de dignificación y justicia.


Que
extraño resulta ver como en este siglo XXI se demoniza y desnaturaliza
el concepto “clase”. Si pareciera que quien se refiere a ella es un
activista peligroso, un desadaptado  que no ha tomado nota de los
avances del mundo.


¿Y qué  avances son esos si se mantiene el abuso, la explotación, la arbitrariedad de los patrones hacia los trabajadores?


Los trabajadores, vendedores de esa única mercancía cuyo precio es colocado por el que compra y no por el que vende, son
parte de una clase, un sector social que sufre de diferentes maneras y
con diferentes figuras, los embates del dueño del capital.

El
capital es un monstruo que cambia de colores y formas según y cómo lo
exija la ocasión, pero que sigue siendo un depredador implacable, que
hará todo lo que deba hacer, pasando incluso por sobre sus mismas
normas, cuando de mantener y aumentar sus ganancias se trata.


En
los inicios de la historia del proletariado, era el hacha, la espada y
las balas los instrumentos para acallar a los que exigían vidas más
dignas. 

Tan
salvajes e inhumanos eran los métodos del capitalista que sus propios
instrumentos de control y difusión e incluso las iglesias, se asqueaban y
demandaban mejoras.

Así
fueron apareciendo cuestiones como la seguridad social, leyes
laborales, derecho al descanso, vivienda y educación e incluso, después
de la primera guerra mundial, crearon un instrumento tripartito (la
OIT), cuando constataron que los trabajadores querían el cambio brusco
de las condiciones existentes.

Es
así como la clase de los trabajadores comienza a extraviar el rumbo. Es
el trabajo político y religioso el que lleva a los trabajadores a
separarse en grupos afines a sus patrones ideológicos. Entonces, lo que
no estaban consiguiendo los patrones lo consiguieron ideas que,
paradojalmente, bregaban por ser las conductoras de los abusados en su
lucha contra el abusador.

Y
casi no tuvimos, ni tenemos, una sola y gran organización mundial,
regional y nacional. Hay más de 1 en diferentes países del mundo.
Mientras el explotador desarrolla y acrecienta su poder con
instituciones únicas de clase, cuyo objetivo es mantener el predominio
del capital, además por supuesto del control o la fuerte incidencia en
los gobiernos.


¿Quién
se atrevería a desconocer que cambió nuestra situación respecto de
quienes nos antecedieron? ¿No contamos acaso con cuerpos legales, acceso
a cuestiones básicas como luz, agua, alcantarillado e incluso
educación, vivienda y salud?. 



Lo que no se nos debe olvidar es que nos fueron concesiones de los poderosos sino el resultado de la lucha de los menesterosos.

Es
más, los retrocesos de los que somos testigos, son producto de la
imposición de dictaduras y gobiernos de derechas, además del abandono de
las banderas de muchos que se dijeron parte de la clase y hoy la
desconocen, por más que aún sigan vistiendo atuendos que nos
caracterizan. Quienes negocian o mediatizan nuestras demandas no están
con nosotros.



Nunca,
jamás, el capital dejará de ser insensible y duro si se ponen en riesgo
sus ganancias. El lobo se desprenderá de la piel de oveja que viste,
cuando sus granjerías fruto de los gobiernos que controlan a través de
muchos instrumentos, se pongan en riesgo.


Reflejo de lo anterior son los miles de huelgas vividas en todos estos años desde 1886.

Por
más que algunos representantes de los trabajadores crean que por la vía
del consenso y el dialogo conseguirán algunos avances. Cada vez que los
poderosos se ven complicados, hacen uso de los instrumentos que crearon
para defenderse.

La huelga de LAN EXPRESS y los anuncios de más despidos en CANAL 13 dan cuenta de que nuestro diagnostico no es errado. 

Los
trabajadores siempre son prescindibles. El patrón hará el traspaso de
las pérdidas  a costos y la cuenta la terminaran pagando los
trabajadores. Nunca dejará de ser así, más allá del tamaño y la cantidad
de trabajadores que tenga la empresa.


Por eso no da lo mismo en que sector de la cancha nos vamos a parar.

El
abuso llegó a niveles extremos y los avances tecnológicos en vez de
mejorarnos la vida nos están llevando a temer por lo que viene.

Más tecnología será igual a menos puestos de trabajo, más flexibilidad, polifuncionalidad y precariedad.



Somos parte de la clase de los abusados y explotados.

Ciertamente
no estamos todos en la misma posición de confrontar al capital y
pelearle cada demanda nuestra, que por lo demás son de justicia, pero va
siendo hora ya, a 132 años de los sucesos de Chicago, que al menos
asumamos que debemos confrontar de alguna manera a quienes nos explotan y
nos niegan lo que merecemos.

Mecanismos hay muchos y son todos válidos, Lan Express y Canal 13 nos han mostrado algunos y debemos tenerlos en cuenta.

Lo
importante es no hacer concesiones de principios. No rendirnos, no
creer que la historia se terminó, no pensar que no queda nada por hacer.
Sin trabajadores las empresas no funcionan, eso no debemos olvidarlo
jamás.


Nuestra
obligación es construir organizaciones de clase, porque somos clase,
donde la democracia interna sea total. Donde se elija a los dirigentes
por voto universal y cada organización aporte financieramente mes a mes
para poder dotarnos de independencia y autonomía.

Se
puede ser militante?, por supuesto que sí y desde esa militancia hacer
comprender al instrumento político que no está ni puede estar por sobre
la organización de los trabajadores. Ni burocracia, ni acomodo ni
corrupción irán con nosotros.

Hoy por hoy existen en Chile 4 centrales sindicales. Todas, sin
excepción, entregaron la oreja a los patrones y a los gobiernos, están
supeditadas a lo que indiquen los equipos sindicales de los partidos.

Tienen el derecho de actuar así, de la misma manera que los
trabajadores tienen el derecho, la obligación de no reconocerlas como
sus representantes.


A
132 años del grito de Chicago, levantamos las banderas del sindicalismo
clasista y avanzamos hacia la construcción de la Central que represente
a los trabajadores que quieren, anhelan, una sociedad más justa y
digna.
Es
una demanda justa. Nadie puede negarse a la posibilidad de conocer sus
documentos fundacionales y resolver en asambleas, la posibilidad de
integrarse a esta columna clasista del movimiento sindical.
Es el mejor homenaje a los que nos antecedieron.


VIVA EL 1° DE MAYO,  DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

MANUEL AHUMADA LILLO

Presidente C.G.T. CHILE

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