Chile ocupa el segundo lugar en consumo de azúcar y sexto de sal en el mundo

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Fuente: www.latercera.cl

Estudio en 54 países muestra que chilenos obtienen 142,7 gramos per
cápita al día de azúcar de los alimentos que compra y 6,2 gramos de
sal. Además, el país es el cuarto que más calorías per cápita compra
al día a través de comida. Solo el pan aporta 625 calorías diarias por
persona. En EE.UU., apenas es un 105.

“El consumo de azúcar y sal exceden las recomendaciones internacionales”, dice Oscar Castillo, director de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Finis Terrae, sobre la cantidad de calorías y nutrientes que compran diariamente los chilenos. Según la consultora Euromonitor Internacional, Chile es el segundo país del mundo que más azúcar obtiene de los alimentos, con 142,7 gramos per cápita al día. En sal, la cifra es de 6,2 gramos per cápita al día, lo que pone al país en el sexto lugar del mundo. A nivel per cápita diario, Polonia ocupa el primer lugar en azúcar y Filipinas el mismo puesto en compra de sal, según arroja el análisis del consumo en 2015. “Mucho del azúcar que se consume es en forma líquida, a través de bebidas, lo que facilita su consumo y hace que los consumidores no se den cuenta de que están ingiriendo tanta azúcar”, explica Sara Petersson, analista de Nutrición de Euromonitor.

Según la medición, que se realizó en 54 países, Chile también es número uno en la compra de calorías provenientes de bebidas no alcohólicas. “Coincidimos con estas cifras porque otros datos también nos confirman que Chile está liderando bebidas y snacks azucarados. Además, esto guarda relación con la prevalencia y obesidad que tenemos en el país, cuya principal consecuencia es la diabetes, enfermedades cardiovasculares y cánceres”, señala Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Nutrición y Alimentos del Ministerio de Salud (Minsal). El estudio de Euromonitor tuvo por objetivo conocer la compra de calorías totales (unidad de medida energética) y de cada uno de los nutrientes en los alimentos: sal, azúcar, grasa, fibra, grasa saturada, proteínas y carbohidratos. Cada uno de ellos aporta distintas cantidades de calorías, por ejemplo, un gramo de grasa equivale a nueve calorías. Castillo explica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de azúcares no debería superar el 10% de las calorías diarias, lo que significa no comer más de 50 gramos de azúcar diarios, el equivalente a 10 cucharaditas. En cuanto a la sal, agrega que la recomendación es consumir cinco gramos al día. En el caso de un hombre de 70 kilos, la recomendación es que consuma menos de 50 gramos diarios de azúcar y se indica por la OMS que sería mejor si se consumen menos de 25 gramos, explica Carmen Gloria González, nutricionista del Inta de la U. de Chile y la Corporación Cinco al Día, quien advierte que la cifra de sal podría estar subestimada. Compra de calorías El país no solo ocupa un puesto alto en el consumo de azúcar y sal, sino que a nivel de calorías totales. El año pasado, Chile ocupaba el cuarto lugar en el mundo en compra de calorías, con 1.796 per cápita al día, posición que mantiene este año, pero que se eleva a 2.518,5 tras la incorporación de nuevas variables, como bebidas con alcohol y alimentos frescos, en la medición. Además de dichas categorías, Euromonitor también midió las compras en alimentos envasados o procesados y bebidas envasadas sin alcohol, a través del retail (supermercados).

El promedio mundial de calorías durante 2015 fue de 1.400,5 per cápita al día y el primer lugar está en manos de Bélgica, con 2.580,1. “El consumo de calorías en Chile es tan alto, porque una gran cantidad de estas calorías proviene de azúcar o de alimentos altos en carbohidratos”, dice Petersson. Por ejemplo, afirma que en el país la principal fuente de calorías es el pan artesanal o no envasado. En promedio, los chilenos consumen 625 calorías per cápita al día proveniente de pan no envasado. “Esto es casi un 25% del total de calorías. Para comparar, en EE.UU. se consumen 105 calorías provenientes de pan, incluyendo pan no envasado y pan envasado”, agrega la analista.

Alimentos procesados

Las 2.518,5 calorías en el país se reparten de la siguiente forma: bebidas alcohólicas, 85,9; alimentos frescos, 677,7; alimentos envasados, 1.563,1, y bebidas, 191,8. Los alimentos que más aportan calorías en cada categoría son la cerveza, carne, pan y bebidas carbonatadas, respectivamente. Las cifras ponen a Chile como el séptimo país del mundo que más obtiene calorías de alimentos envasados o procesados, con 1.563,10. A nivel de alimentos frescos ocupa el lugar 20, con 677,7, y el resto se distribuye en bebidas alcohólicas y no alcohólicas.  “En una alimentación ideal, la mayoría deberían ser alimentos frescos o naturales, frutas, verduras, lácteos, agua, pescado, legumbres, entre otros. El problema es que efectivamente consumen más alimentos procesados que cuentan con una mayor densidad energética y de nutrientes críticos”, plantea Carmen Gloria González. Para Lorena Rodríguez, el problema no es que sean alimentos procesados, sino que el contenido de sodio, azúcares, grasas saturadas y calorías que poseen. “Estos componentes no están ocultos. Hoy existe el etiquetado, que le permite a la gente que discrimine y le permita en pocos minutos realizar una compra más saludable”, asegura. El etiquetado consiste en vistosos discos “Pare” de color negro en los envases de alimentos, con la leyenda “alto en”. “Si la industria no quiere tener el disco ‘Pare’, tiene que bajar el contenido de los nutrientes. Es un mensaje potente para que la industria cambie sus conductas”, plantea Rodríguez. Para el Minsal, esta política no debería producir una baja inmediata de la obesidad. Por ejemplo, en el caso de los menores de seis años, donde la obesidad está entre el 10% y 11%, ésta debería disminuir o mantenerse en los próximos cinco años. Sobre el etiquetado, Castillo dice que falta mayor educación a la población. “No todo lo que tiene discos “Pare” hay que demonizarlo y no todo lo que no tiene símbolos podemos comerlo sin medida”, afirma. González, en tanto, plantea que la ley ha sido un aporte. “Creo que la principal fortaleza que tiene es poder retirar de las escuelas los productos poco saludables que se vendían masivamente antes de junio de este año, por lo tanto, hoy, en la gran mayoría de las escuelas se da un ambiente protegido del exceso de publicidad y el acceso fácil a estos productos”. ____________________________________________

Investigación calculó costos de la enfermedad hasta 2030: ese año se gastarán 3 billones de pesos. La cifra se desprende del costo en atención de salud, discapacidad y mortalidad prematura. Gracias a la última Encuesta Nacional de Salud (ENS 2010) se sabe que en Chile el 67% de la población tiene problemas de exceso de peso. Peor aún: de este porcentaje, el 25% tiene obesidad y el 2%, obesidad mórbida. Ahora, por primera vez un estudio midió el impacto financiero de la enfermedad en el país. La investigación, llamada “Medición de la carga económica actual de la obesidad en Chile y proyección al año 2030” fue realizada por investigadores de la U. de Chile y de la U. de Santiago y financiada por Fonis-Conicyt y el Ministerio de Salud (Minsal). El estudio calculó que -por conceptos de atención de salud, discapacidad, ausentismo y mortalidad prematura- en promedio cada año el país gasta 1,4 billones de pesos, cuatro veces y media lo que se gastará en la reconstrucción del Hospital Félix Bulnes. De esa cifra, 455 mil millones corresponden sólo al costo directo; es decir, a atenciones de salud, lo que equivale a casi cinco veces el presupuesto del próximo año de la Ley Ricarte Soto. El estudio, tras cruzar datos epidemiológicos, prevalencia de enfermedades y mortalidad, entre otros, concluyó que en promedio, y considerando los gastos generados entre 2010 y 2030, el país “pierde aproximadamente el 0,81% del PIB en pagar las consecuencias de la obesidad, como tratamientos médicos, enfermedades asociadas, pensiones de invalidez, ausentismo laboral, pérdida de productividad y mortalidad prematura”, dice Cristóbal Cuadrado, académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile y líder de la investigación.

Sólo para este año se estima que se gastará el 0,54% del PIB en todos los costos asociados a la obesidad. De ese total, y sólo por costos directos de la atención de salud y tratamientos por obesidad y enfermedades asociadas, se destinará el 2,4% del presupuesto anual del sistema público y privado de salud. Para 2030, los costos totales serán el 1,46% del PIB de ese año y en los directos, el 3,9% de todo lo que gasten ambos sistemas. “La proyección imprime urgencia para generar políticas que disminuyan este problema de salud”, dice Cuadrado. Lorena Rodríguez, jefa de Nutrición y Alimentos del Minsal, dice que el estudio junto a otros que se están haciendo (ver nota secundaria) darán un panorama más general de la situación de la obesidad en el país, el impacto que están teniendo las políticas públicas que se han implementado y si es necesario tomar nuevas medidas para combatir esta enfermedad. Inflamación Andrea Huidobro, especialista en nutrición y colaboradora del Centro Avanzado de enfermedades Crónicas (Accdis), explica que las enfermedades asociadas a la obesidad son fundamentalmente aquellas relacionadas a la resistencia insulínica y a niveles crónicos de inflamación. “El mecanismo en general es la liberación de factores inflamatorios por parte del tejido adiposo, lo cual genera los cambios fisiológicos que permiten el desarrollo de estas enfermedades”, explica. A esto se suma que esta inflamación empeora la resistencia a la insulina y posteriormente, determina el aumento de los niveles de azúcar en la sangre (diabetes). “Los factores de inflamación aumentan la resistencia de las arterias lo que incrementa la presión arterial. Los triglicéridos se incrementan por la hiperinsulinemia y porque la inflamación incrementa la acción de la hormona que libera estas grasas de los depósitos. Todos estos mecanismos van aumentando el riesgo de accidentes vasculares de manera potencial, ya que las arterias acumulan grasas, reaccionan con más inflamación y se hacen vulnerables a accidentes de placa (rupturas) cuyo coágulo puede tapar parcial o totalmente una arteria, generando los infartos”, explica la especialista. Gastos en el trabajo A fines del año pasado la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la U. de Talca midió cuánto más dinero le cuesta a las empresas chilenas un trabajador obeso respecto a uno con peso normal. Tras medir 26 variables -entre las que se consideraron ausentismo laboral, productividad, atrasos y licencias médicas- estimaron que un trabajador obeso es 6,34 veces más caro.

Otros datos arrojados por esta encuesta: al mes el grupo de trabajadores obesos tuvo una media de 1,37 días de ausencia, versus 0,12 días de los no obesos. Hace dos años la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y la U. Mayor estudiaron los accidentes laborales. ¿La conclusión? Las personas que tienen una circunferencia de cintura mayor a la recomendada tienen un 31% más probabilidades de tener un accidente de trabajo. Y si son sedentarios, la probabilidad aumenta 23% con respecto a las personas que realizan actividad física regular.

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