Calidad en la Educación

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Fuente: www.politika.cl

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Se suele hablar, con ligereza, de “calidad de la educación”, sin tener una idea precisa de lo que se está hablando. El Profesor Pedro Godoy, autor de varios libros sobre el tema, nos ofrece una breve introducción…

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Calidad en la Educación


Escribe Pedro Godoy – Profesor – Autor del “Libro Negro de (nuestra) Educación”


Permítaseme un previo esclarecimiento… Se equivocan quienes estiman sinónimos “educación” y “escolaridad”. La primera es muy amplia. Se inaugura en la cuna prolongándose hasta la tumba. Es un fenómeno que abarca el cuerpo social y en ese ámbito –de un modo u otro– todos enseñan y todos aprenden.

Las agencias educativas son múltiples siendo no la única, sino la de más prestigio y a la cual se asigna mayor responsabilidad: la escuela. Todos olvidan la trascendencia docente del hogar. En consecuencia, la sinonimia indicada equivale a identificar “religión con Iglesia” e “Iglesia” con “templo” .

En un ámbito aun más acotado –en medio del reformismo que sacude, de modo periódico, cual epilepsia la estructura escolar– se alude a “suprimir el lucro, el copago, la segregación”. Cada una de estas metas –factibles o no– están definidas. Sin embargo, personeros gubernativos, líderes magisteriales y estudiantiles, periodistas y, en general, el público, añaden una característica que marcha en pareja con la “gratuidad”. Me refiero a la “calidad”.

Es cierto, la gratuidad –de un modo u otro– está subyacente en las diversas Constituciones. Es impuesta por Pinto y Amunátegui en 1879 y reforzada en 1919 con la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria. Sin embargo, la calidad es un enigma.

¿Cómo definirla? ¿Hay documentos que den pautas para alcanzarla? No obstante, los diversos actores de la escolaridad no las manejan.

Hasta hace poco se comentaba que la oferta educativa sistemática –es decir la “escolaridad– había crecido a tal punto que se triplica el número de alumnos de las Universidades. La cobertura se eleva mientras la calidad decrece.

Dicho de otro modo, lo “cuantitativo” supera lo “cualitativo”. Rectores, decanos, directores exhiben como logros el ascenso numérico de los matriculados y también, en otra esfera, se escucha “recibí un plantel de adobe y ahora es de hormigón”. De lo “cualitativo” no se registran referencias.

Pese a lo anotado retornamos a ¿qué es la calidad? La calidad de un artículo electrónico, por ejemplo, es fácil definirla. En lo escolar ¡muy difícil!

Para unos es obtener óptimos puntajes en el SIMCE y la PSU. Para otros, disponer de laboratorios y gimnasios, bibliotecas y aulas confortables. Los de más allá, profesores que sepan la materia y además sean duchos en enseñarla. No faltan, quienes proponen uniformes vistosos o suprimirlos. Se encuesta a colegas de un establecimiento. Todos dan definiciones distintas. La mayoría no responde ese ítem.

Todos anhelamos “calidad”, pero primero se debe definir. De allí emana la estrategia para alcanzarla. Lo contrario es empeñarse en nadar en una piscina sin agua.

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