Aurora Roja N°70

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Semanario Político Aurora Roja – Edición N°70
RESUMEN SEMANAL
VENEZUELA: ¡LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE VA!

El pueblo venezolano se ha manifestado a favor de la paz. Más de 8 millones de personas, que representan un total del 40,3% del padrón electoral este domingo 30 de julio acudieron a las urnas. Las amenazas, atentados incendiarios y asesinatos de la oposición encabezada por la MUD no fueron suficiente para amilanar la voluntad de un pueblo.

La participación electoral venezolana en un escenario de polarización absoluta y de criminalidad organizada por la oposición, que incluye boicot y desabastecimiento, contrasta con la escasa participación electoral de aquellos países que se autodenominan democráticos, pero que no logran superar dicha participación electoral en ambientes de “tranquilidad”. Incluso si comparamos con Chile, mientras en el gobierno de Venezuela convoca a una Asamblea Constituyente, el Gobierno de Chile se siente sumamente democrático al convocar a cabildos constituyentes donde participó menos de un 1% del padrón electoral y sus decisiones sólo sirvieron para justificar gastos del Ejecutivo y que esos cientos de actas quedarán olvidadas en algún despacho de la capital.

El gobierno venezolano se anota una victoria en esta batalla. La oposición había destinado todos sus esfuerzos para impedir la Asamblea Constituyente. Llamó a no inscribir candidatos y a no votar. Desplegó toda la violencia en las calles. Agudizó el boicot económico. Utilizó todo el aparataje mediático internacional para desacreditar al gobierno bolivariano y exigir la intervención militar de potencias extranjeras en territorio venezolano y hasta el mismo Director de la CIA reconoció que están desarrollando un plan para dar un golpe de Estado en Venezuela mientras que Donald Trump ya anunció sanciones económicas. El mismo día de las elecciones asesinaron a policías. Pero aún así, más de 8 millones de venezolanos salieron a votar por los candidatos a la Asamblea Constituyente.

Nuestro pueblo no estuvo ajeno a este proceso. El mismo domingo decenas de organizaciones y militantes de la izquierda revolucionaria se dieron encuentro en la Embajada de Venezuela en nuestro país para participar en un acto cultural y de solidaridad con el pueblo venezolano. Las tensiones también se viven y la oposición actúa de la misma forma. Opositores del gobierno venezolano amenazaron a los voceros del Comité de Solidaridad con el Pueblo Venezolano, con las mismas prácticas que desarrollan en su país. El matonaje no será permitido y será respondido con más solidaridad y compromiso con la defensa del proceso revolucionario del pueblo venezolano.

Como mencionábamos, esto se trata sólo de una batalla ganada, la guerra continúa. La oposición seguirá boicoteando al Gobierno, aun cuando ello implique la miseria del pueblo. Están dispuestos a iniciar una guerra civil, realizar intervenciones militares, masacrar al pueblo con tal de volver a sus posiciones de privilegios y al saqueo de los recursos de su país. Ante ese escenario, la Asamblea Constituyente representa una posibilidad para que el pueblo venezolano salga de la crisis. La profundización del proceso de transformaciones y la toma del poder por las comunas y organizaciones populares es la única posibilidad de hacer resistencia al fascismo de la oposición. Al fascismo se le combate con poder popular.

HIPÓCRITAS CRISTIANOS, UNA VEZ MÁS

Soledad Alvear. Claudio Orrego. Carolina Goic. Los demócratas cristianos no dudan en abandonar el buque antes que se hunda. Dijeron que la apuesta presidencial de Carolina Goic vendría a recuperar la identidad demócrata cristiana. Nadie sabe qué identidad, pues de demócratas tienen poco y de cristianos menos. Se autodenominan de centro-izquierda, pero terminan votando con la derecha. Neoliberales en lo económico y conservadores en lo moral: el espíritu comunitarista es prácticamente inexistente. Colorines, príncipes, guatones: tendencias que responden a redes clientelares y a sus “cuotas de mercado” en la burocracia estatal más que a diferencias políticas.

Hace unos meses el Consejo Nacional aprobaba la candidatura presidencial de Carolina Goic y se negaban a enfrentarse en una primaria con Alejandro Guillier, pues sabían que perderían. No les importaba sacrificar a Goic, con tal de mejorar su posición de fuerza en las parlamentarias. Pero las encuestas no les sirvieron. El espacio dejado por la bajada de candidatura de Ricardo Lagos no fue tomado por Goic y las encuestas hasta ahora no le dan más del 3%. Los estudios electorales de Diputados y Senadores también fallaron. Primero decían que no perderían más de dos parlamentarios compitiendo solos, pero luego se dieron cuenta que eso era una mera ilusión. Intentaron pactar con el Partido Socialista y el PPD, pero estos lo rechazaron. También lo haría finalmente el Partido Radical.

Para salvar la situación, en el Consejo Nacional celebrado este domingo decidieron “mantener” su identidad pactando con el MAS y la Izquierda Ciudadana, que después de la salida de la mayoría de sus militantes prácticamente no existen más allá de los cargos públicos designados que ejercen. En ese mismo Consejo pusieron la lápida a la candidatura de Carolina Goic: le doblaron la mano ratificando como candidato a Ricardo Rincón, condenado por violencia intrafamiliar. Sólo cabe esperar que en los próximos días Goic baje su candidatura y los parlamentarios corran a los partidos de la Nueva Mayoría a asegurar un pacto que les asegure mantener sus escaños.

EL PODER MILITAR CHINO SE PROYECTA SOBRE EL MUNDO

Este 1 de agosto se conmemoran 90 años de la fundación del Ejército Popular de Liberación Chino (PLA, por sus siglas en inglés). Entre los festejos, ha destacado una parada militar sin precedentes en la historia reciente del país realizada en la base de entrenamiento Zhurihe, un campamento de 1000 km cuadrados emplazado en la región de Mongolia Interior que es considerado por analistas como una respuesta al centro nacional de entrenamiento norteamericano “Fort Irwin” ubicado en el desierto de Mojave.

La explosiva proyección económica internacional china no ha tenido un desarrollo equivalente en su poder militar. Si bien su Fuerza Armada es la más grande del mundo, con alrededor de 2,3 millones de efectivos, Estados Unidos la supera todavía en tres veces en gasto militar y, más significativamente aún, en presencia y control global. Desde el término de la guerra fría, Estados Unidos ha sostenido una hegemonía casi absoluta basada en un poderío naval y aéreo sin igual (que cuenta entre otros, con 10 portaaviones activos Clase Nimitz, a reacción nuclear), en el despliegue de bases militares por todo el orbe, en el liderazgo indiscutido en capacidad nuclear, así como en el desarrolo y control de tecnología militar de avanzada.

En la historia reciente, en cambio, el teatro de operaciones chino se ha circunscrito a conflictos en lo que el país considera su área de influencia natural. Por ese motivo, la configuración de su Fuerza Armada ha estado dirigida a dar respuesta a zonas limítrofes calientes como la que mantiene enfrentadas a ambas Coreas; la que enmarca la disputa con un conjunto naciones por el control y soberanía del Mar del Sur de China y sus territorios adyacentes; o, la que mantiene en permanente alerta a sus fronteras continentales del sur con países como India, Bután, Pakistán, y Nepal. Con una fuerza naval y aérea de corto alcance, baja capacidad de despliegue en tierra en territorios alejados de sus fronteras y un poder nuclear limitado a la disuasión, el gigante asiático no había representado una amenaza seria para el control global del Imperio Norteamericano. Hasta ahora.

En el campamento del desierto mongoliano, fueron desplegados este domingo ante el presidente Xi Jinping 12000 soldados, más de 100 tipos de aviones (entre ellos, el de quinta generación Chengdu J-20, con tecnología Stealth; y, el caza de combate embarcado Shenyang J-15, ambos desarrollados por corporaciones chinas) así como 600 piezas de material militar de diversa índole. Entre estos últimos destacaron 40 piezas del Dongfeng-31AG, una nueva generación de misil intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) con un alcance efectivo de 11.000 kms, suficiente para golpear la mayor parte del territorio continental de Estados Unidos.

La exhibición castrense no es un hecho aislado. Desde hace ya varios años, China viene convirtiendo su fuerza naval “de aguas verdes” en una con capacidad de despliegue en ultramar, entre la que destaca su fuerza nuclear submarina y el reciente lanzamiento del Shangdong CV-17, el primer portaaviones de fabricación nacional que viene a reemplazar al viejo portaaviones Lianoning, de factura soviética. Por otra parte, el 12 de julio recién pasado China despachó a Djibouti, una pequeña nación del cuerno africano, el contingente armado destinado a levantar su primera base militar en el extranjero. A este contexto, habría que añadir también los inagotables esfuerzos del programa espacial chino  y la fuerte apuesta del Estado por la investigación en tecnología de punta, que en el último tiempo ha sorprendido especialmente por los avances en el desarrollo de distintos usos del entrelazamiento cuántico.

Todo parece confirmar que la hegemonía nortemericana toca su hora final. Si bien es claro que aún falta mucho para que el poder militar de  la República Popular China pueda equiparse al de Estados Unidos y sus naciones vasallas, el cambio de dirección parece ser irreversible: China se alista para proteger y extender su influencia sobre el mundo. Probablemente hacia allí apunta Xi Jinping cuando este domingo ordenó a sus tropas “a donde quiera que el Partido señale, ustedes deben marchar”.

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EDUCACIÓN..Reforma a la educación superior de Bachelet: Educación pública como mercado regulado
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