¿Usted lo había olvidado?

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Fuente: www.politika.cl

Hasta los seres unicelulares tienen un ciclo de reproducción… También es el caso de la clase política parasitaria. Con un detalle: esta última se reproduce dando la impresión que eres tú, pobre elector de utilería, el genitor de la estafa. Arturo A. Muñoz la pone en el ángulo.

gladiador

Iban al sacrificio… por orden de César…

¿Usted lo había olvidado?


La élite pone a disposición del ’respetable’ algunos nombres de su nómina –esbirros de las pandillas dominantes– y el ‘respetable’ designa a uno jurando que el sistema es democrático


Escribe Arturo Alejandro Muñoz


¿Ud. lo había olvidado? Es año electoral, a granel. Mire usted: presidencial, parlamentarias, consejeros regionales (CORES) e intendentes, o ‘gobernadores regionales’ como les llama la nueva ley. ¿Le parece poco?

Nos ofrecen circo a calderadas: ¿cómo protestar de poca participación ciudadana en la cosa pública? Es cuestión de levantar –o bajar– el pulgar, como un Trajano cualquiera. Sólo que los gladiadores los escogía Trajano. Los candidatos los califica El Mercurio.

Igual nos invitan a parar el dedo (de eso se trata) para hacernos creer que elegimos a quienes nos van a dar morcilla durante 4 años. Como decía Shaftesbury: “No sería sabio confiarle la riqueza de la nación a hombres que no tienen ninguna”. A menos, claro, que se trate de un esbirro.

Lagos, Ossandón, Guillier, Piñera, Kast, el ‘maguito’ Larraín, ME-O… son nombres que circulan en el “mercao electoral”. Cada cual –eso dicen– con una “oferta” que se precia de ser “competitía”. Más de lo mismo, si exceptuamos al farandulero Larraín, que busca más notoriedad mediática que votación popular.

El duopolio se niega a entregar terreno y quiere asegurarse de que sólo sus criaturas pueden gobernar Chile. El sistemita no afloja, es duro de matar. Aún así, hay quien se indigna por el sólo hecho de que la mayoría de la sociedad civil exija cambios o mejoras en el entramado del neoliberalismo salvaje que nos asfixia.

Típico de la élite que habita más allá de la avenida Los Leones, hacia la cordillera, cuyos malos ejemplos copia y repite gran parte del resto de la población sin ser consciente de lo que hace.

Millones de chilenos sueñan con mimetizarse con esa élite. Todos quieren ser empresarios top, perdiendo de vista que para que existan empresarios top es necesario que haya millones de atorrantes.

La TV (el lavado de cerebro) ‘penetra’. Lo grave es que al penetrar ‘preña’ al despistado, dejándolo grávido con fetos colmados de ignorancia y dependencia. Como sabemos, en Chile es la élite la que posee y dirige dirige la televisión, la prensa oficial y las órdenes rutinarias. El círculo se cierra con la designación de candidatos a cualquier cargo y a cualquier cosa.

La élite pone a disposición del ’respetable’ algunos nombres de su nómina (nómina: lista de empleados asalariados), y el ‘respetable’ elige uno de ellos jurando que el sistema es democrático.

A los “disponibles” hay que juzgarlos por sus hechos, no por sus dichos. Vaya pensando qué les exigirá durante la campaña que se avecina para que uno de ellos cuente con su sufragio. Permítame entregarle un dato, sólo uno. Analice fríamente, siendo lo más objetivo y calmo posible, el curriculum o back ground de cada uno de ellos. Compare con precisa exactitud la correlación existente entre lo que dicen, con lo que han realizado a lo largo de sus vidas políticas, profesionales o laborales.

Si usted es objetivo y analiza con frialdad, observará que hay empate. Son todos la misma jeringa con distinto bitoque. Todos provienen de facciones hermanas gemelas, la derecha y la centro derecha conocida como Concertación/Nueva Mayoría.

Notará algunas diferencias en cuestiones menores, que no dicen relación con una mejor distribución de la riqueza, o con un estado de bienestar que asegure Salud y Educación, y concluirá que da lo mismo Chana que Juana.

Los argumentos pergeñados por los maestros del marketing le dirán que es necesario votar “por el mal menor”, por “un cambio de cara”. Quienes lo digan, asumen que es más fácil cambiar de careta que cambiar de propósitos. Estos últimos siguen siendo los mismos: seguir amorrados a la teta del Estado.

En el duopolio no existe ‘mal menor’ porque el mal es uno solo, el mismo, se apellide como se apellide. Pero es Usted quien decide: yo solo opino al voleo.

¿Entremos en materia parlamentaria? Las regiones ‘pares’ (2ª, 4ª, 6ª, etc.) deben elegir diputados y senadores. En donde vivo, O’Higgins, tendremos que soportar a genios como Juan Pablo Letelier, Felipe Letelier, Alejandro García Huidobro, Juan Luis Castro, Issa Kort y otros, recorriendo ciudades y pueblos, campos y playas. Ofreciendo lo que nunca hicieron y que jamás harán. Tales engendros dicen lo que no piensan, hacen lo que no dicen y piensan lo que callan.

Fíjese, amigo lector, que en este caso (elección de parlamentarios en la Sexta Región), no tendría problema para borrar con el codo lo que escribí líneas atrás, pues aquí sí que se requiere imperiosamente un cambio de caras, de apellidos, de aromas.

Aunque genere nauseas, me parece sano imitar lo que hacen los generalatos de las FFAA en sus regimientos y unidades militares, donde el comandante de cada una de ellas permanece un tiempo limitado al mando de la unidad, evitándose así los acomodos que produce una larga permanencia en el mando.

Eso es lo que ha originado en mi región la permanencia en el Parlamento de ciertos eméritos políticos, permanencia que supera un cuarto de siglo en algunos casos, como ocurre con los senadores Alejandro García Huidobro (UDI, rancagüino, parlamentario desde 1993 a la fecha) y Juan Pablo Letelier (PS, chileno-estadounidense, pues nació y se educó en Washington; parlamentario desde 1990 a la fecha).

El caudillismo y la eternización en el cargo permite el secuestro de las decisiones. Así resulta nulo todo intento por imponer nuevos nombres, nuevas caras, en la nominación de candidatos a diputados y senadores. Una verdadera mafia conformada por algunos ‘eternos’ lo impide. Y aún así hay quienes siguen jurando que la soberanía está en el pueblo. ¡No me diga!

Para evitar que surjan nuevas estructuras politicas está el Servel que aplica la muy conocida Ley del Embudo. La parte ancha para el duopolio, y la parte angosta para los “partidos emergentes”.

Por ahí se hace alegir algún marciano. Son las excepciones que confirman la regla. Golondrinas que no hacen verano. Pero en estricto apego a la verdad, la estructura legal vigente permite que los partidos del concubinaje de derechas controle los aparatos del Estado. Aún cuando carecen de militancia y de electores.

Prepárese. Las campañas están por comenzar. Será testigo de la verborrea infinita de los ‘eméritos’. Sonreirán, le abrazarán, le jurarán amor eterno y le regalarán un pequeño calendario (tan pequeño que el año termina en agosto), un lápiz, un llaverito y otros cachivaches comprados con dineros de SQM, de PENTA o de alguna empresa del retail.

Usted dudará: pensará que el candidato cambió… que no es el mismo de antes, que maduró, que esta vez sí cumplirá. Usted ya sabe: el único animal que tropieza 10 veces con la misma piedra es el Hombre.

Adormecido-embriagado por un cúmulo de promesas, Usted se dejará engañar una vez más. ¿O no?

Ave Caesar… morituri te salutant

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