Corte Suprema = Complice de criminales y asesinos.

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La Segunda Sala de la Ilustrísima Corte Suprema de la República de Chile ha emitido un importante fallo cuyo principal considerando es “que atendida la edad actual del amparado y el tiempo que lleva privado de libertad (24 años 8 meses), no se divisan fines posibles de resocialización que pudieran efectivamente lograrse con una prolongación de la reclusión […]” —énfasis en negritas agregado.

Con este razonamiento que hace historia y que sin lugar a dudas pasará a formar parte de los más importantes tratados de jurisprudencia penal, la Corte Suprema de Chile ha resocializado a Claudio Salazar Fuentes, otorgándole el beneficio de la libertad condicional.

El beneficiado, uno de los terroristas de Estado recluidos en el privilegiado penal Punta Peuco, especialmente construido para albergar a uniformados violadores de DD.HH., cumplía sentencia de cadena perpetua por el degollamiento de tres pacifistas opositores a la dictadura militar chilena, Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada —un alevoso y sanguinario crimen de lesa humanidad sujeto al Estatuto de Roma que con su voto y argumento a favor del beneficio, los ministros Carlos Künsemüller y Lamberto Cisternas más el Abogado Integrante Jorge Lagos han dado por no aplicable al caso. 

El fallo fue adoptado con el voto en contra de los ministros Haroldo Brito y Jorge Dahm, quienes fundamentaron su oposición al beneficio en base al Estatuto de Roma sin percatarse de la importancia de resocializar a reclusos respecto a los cuales, manteniéndolos en prisión, “no se divisan fines posibles de resocialización” —un brillante razonamiento que de paso conduce a resolver el problema de las inhumanas condiciones carcelarias del país —especialmente las de Punta Peuco—, abriendo las puertas a similares resocializaciones, independientemente de la gravedad y naturaleza de los crímenes cometidos.

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