“NUNCA RENUNCIAREMOS A NUESTRA DEMANDA – NI PERDÓN NI OLVIDO”

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En la época de la barbarie, hace 42 años, Manuel Carreño, Iván, su hijo adolescente, y Andrés Galdámez, fueron detenidos por la DINA en Conchalí. En el país de las “instituciones que funcionan”, en la época de la indignidad cotidiana y de la untada institucional, las autoridades pretenden echarle definitivamente tierra a ese crimen. El hijo de Andrés Galdámez y su familia se permiten no estar de acuerdo, prueba de que el amor y la lealtad aún no desaparecen. A pesar de la Concertación…

ANDRES GALDAMEZ DETENIDO DESAPRECIDO 1974 CHILE

A 42 AÑOS DE LA DETENCIÓN Y DESAPARICIÓN DE MI PADRE ANDRÉS GALDÁMEZ EN EL CHILE DE PINOCHET


Ceder en la búsqueda de verdad y justicia sería darle en el gusto a la corrupta casta política del duopolio y sería olvidar y desaparecer una vez más y para siempre a los nuestros… ¡Eso jamás!


Al momento de su detención y posterior desaparición a manos de un comando de la DINA (policía política de Pinochet) mi padre Andrés Tadeo Galdámez Muñoz desarrollaba, al igual que miles, un intenso trabajo de organización y resistencia a la dictadura cívico-militar. Fue detenido en las primeras horas del 13 de agosto de 1974 en el sector norte de Santiago (comuna de Conchalí). Su detención fue parte de una acción planificada por la DINA en el sector que conllevó la represión de varios militantes comunistas del barrio. De todos los arrestados ilegalmente esa fatídica noche hubo tres compañeros que pasaron a engrosar la siniestra lista de detenidos-desaparecidos de la dictadura pinochetista. Ellos son Manuel Carreño de 53 años, su hijo Iván Carreño de sólo 16 años y mi padre Andrés Galdámez de 44 años.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados por nuestras familias en distintas instancias judiciales chilenas e internacionales, en todos estos larguísimos y dolorosos 42 años no hemos tenido noticias de su paradero y destino. Toda esta situación deriva en un drama kafkiano que aún se mantiene ya que, en su momento, los representantes de la dictadura negaron siempre el haber tenido responsabilidad alguna en la detención de mi padre, pese a las pruebas entregadas en su momento con el respaldo de la Vicaría de la Solidaridad.

Huelga destacar que las autoridades post dictadura, pese a reconocer la calidad de detenido-desaparecido de Andrés Galdámez, ya que su caso está debidamente documentado en el Informe Rettig y en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aún los tribunales de justicia insisten en cerrar el caso (al igual que cientos) ya que según ellos, faltan pruebas (declaraciones de testigos que lo pudieran haber visto en lugares de detención). Tenemos conocimiento que sí se han entregado testimonios de dos compañeros que lo vieron o escucharon de él en los centros de detención de Tres Álamos, Londres 38 y Villa Grimaldi, pero aun así, según los tribunales de justicia chilenos, estos testimonios no son suficientes.

Aún, en el presente, esta situación de eterno trámite judicial que afecta a miles de familiares de detenidos-desaparecidos chilenos, habla por sí sola de la gran deuda en materia de verdad y justicia que mantiene el estado chileno con la sociedad toda, además de desnudar en toda su siniestra faceta la falta de voluntad política de los partidos del duopolio (Derecha y Nueva Mayoría) para solucionar esta situación de injusticia que hace eterna y dolorosa la desaparición de los nuestros con el agravante que son estos mismos gobernantes y partidos quienes hicieron todos los esfuerzos para salvar al dictador Augusto Pinochet en 1998 de un juicio en España.

Ya nos quisiéramos de esas mismas autoridades el entusiasmo mostrado entonces para salvar al dictador genocida para investigar ahora y aplicar justicia en los miles de casos de atropellos a los derechos humanos cometidos contra los ciudadanos de Chile en tiempos dictatoriales.

Siendo rigurosos y a la luz de los acontecimientos, constatamos que en el presente el Estado y los sucesivos gobiernos del duopolio han seguido imponiendo en los hechos la impunidad para los criminales y buscan borrar de la historia los horrores que se cometieron y que se SIGUEN cometiendo a pesar de que Chile ha firmado los tratados internacionales de respeto a los Derechos Humanos.

Vale recordar que la legislación internacional sobre crímenes de lesa humanidad indica claramente que estos delitos no prescriben. Es por ello que en muchos países se enjuicia y encarcela a los genocidas sin que el tiempo transcurrido del o los crímenes o la edad y estado de salud de los victimarios sea un impedimento para aplicar la necesaria justica.

Ante esta muestra de respetar y hacer cumplir los tratados internacionales que se firman y de juzgar a los genocidas, se hace inaceptable y repudiable la actitud de la clase política y los tribunales de justicia de Chile que le conceden rebajas de penas o simplemente libertad a los torturadores y genocidas por lo avanzado de su edad.

Huelga decir que hoy nos sentimos agredidos en lo más profundo de nuestro ser, cuando vemos como el Estado, el gobierno de Bachelet y de Nueva Mayoría permite y ordena a la policía militarizada reprimir violentamente a jóvenes pobladores y estudiantes, a mapuches resistentes y trabajadores en general.

Nos golpea, en particular a las víctimas de la dictadura y sus familiares, el hecho que en 26 años de “democracia” tutelada y amañada por los poderes fácticos y la casta política, sean más de 60 los luchadores sociales asesinados, incluido dos casos de detenidos desaparecidos. Con esto se está asesinando una vez más a nuestros desaparecidos y ejecutados político.

Peor aún es nuestra molestia y vergüenza el que una parte de la dirigencia política autodenominada de izquierdas en su afán oportunista por lograr cuotas de poder abandone sus luchas de siempre, su ideología y el sacrificio y los sueños de nuestros mártires, condenando con ello a la sociedad toda, a un sempiterno deambular por los laberintos de la impunidad y la injusticia.

Pero, pese a todas las trabas que pusieron y que pondrán los gobiernos del duopolio pinochetista y de Nueva Mayoría, para lograr verdad y justicia definitiva, seguiremos insistiendo en nuestra lucha… Porque ceder en la búsqueda de verdad y justicia sería darle en el gusto a la corrupta casta política del duopolio y sería olvidar y desaparecer una vez más y para siempre a los nuestros. ¡Eso jamás!

NI PERDÓN NI OLVIDO – VERDAD Y JUSTICIA – NO A LA IMPUNIDAD
Andrés Galdámez Muñoz, ¡PRESENTE!

Ilich Galdámez y familia – 13 de agosto 2016


IMPORTANTE: Se agradece de antemano cualquier información que ayude a esclarecer el doloroso periplo y destino de mi padre. Por favor contactarse al correo electrónico galdilich@gmail.com

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