El nombre Andrónico‏

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La antroponimia u onomástica antropológica estudia el origen y significado de los nombres propios. El tema trae tela, y Luis Casado se zambulle en el origen etimológico y la semántica de un nombre conocido…

griego

El nombre Andrónico


Escribe Luis Casado


La etimología de los nombres ofrece un campo de investigación lleno de sorpresas y de hallazgos divertidos y dicharacheros.

Comenzando por la letra A, tenemos por ejemplo “Andrónico”.

Andróniko es un nombre propio masculino de origen griego, en su variante en español. En griego es Ανδρόνικος, y está compuesto de dos partículas. La primera, ανδρος (andros), significa “hombre”. Ya veremos de qué va la otra.

Lo cierto es que el castellano dispone de toda una batería de palabras que integran el prefijo andros, como andrógino, que el diccionario define como un adjetivo y sustantivo equivalente a hermafrodita, o sea una persona cuyos rasgos externos no corresponden a los de su sexo.

Si vas más lejos, aprenderás que un sujeto hermafrodita dispone de ambos: plantas cuyas flores están dotadas de pistilo y estambre, animales como las lombrices de tierra y aún seres humanos que nacen con el equipo completo (o incompleto, eso es según). Tal vez en eso pensaba Oscar Wilde cuando escribió: “Amarse a sí mismo es lanzarse en una historia de amor que durará toda la vida”.

Si eres un pelín andrógino y quieres quedarte de este lado de la frontera, echas mano de los andrógenos, que son hormonas –como la testosterona– que estimulan el desarrollo de las características sexuales masculinas secundarias, como la pilosidad o el tono de la voz.

Leas lo que leas en las redes sociales, no caigas en la trampa de consumir testosterona para tenerla más larga, que para eso no sirve. También es perfectamente inútil para evitar la caída del pelo, más bien la provoca: tienes que elegir entre la melena que atraía a las minas, y la posibilidad de hacer algo con ellas (las minas, no las melenas).

También tienes andrófilo, que es un organismo que muestra preferencia por los seres humanos antes que otros animales. Hay, por ejemplo, especies de mosquitos andrófilos. Si el ser humano en cuestión, contrariamente a unandrógino, tiene rasgos externos propios a su sexo, digamos –justo por decir– los que exhiben Beyoncé, Kim Kardashian, o en estricto rigor Scarlett Johansson, no podría yo jurar que los mosquitos andrófilos estén equivocados.

Otra palabra que contiene el prefijo andros es androceo. En algunas flores elandroceo es el conjunto formado por los estambres, o sea el órgano reproductor masculino de las plantas espermafiitas. Si para tu cumpleaños te ofrecen ese tipo de flores, puede que el mensaje subliminal sea algo equívoco. Prevenido quedas.

Siguiendo con los ejemplos, también tienes el término androide, que designa a autómatas de figura humana. C3PO, Julio Ponce Lerou, Jovino Novoa y Francisco Vidal son androides. El primero fue fabricado en metal, y los tres últimos, visto que estamos en el tercer mundo, tienen cara de palo.

Según seas verde o ya madurón, te interesará saber que andropausia es el período de la vida del hombre en el que comienza la desaparición de la función fisiológica testicular.

De ahí en adelante, ni siquiera las gafas con lentes progresivas Varilux consiguen que levantes la vista. Tienes que echar mano de artilugios en plan Cialis, o bien Viagra, y asegurarte de la paciencia de tu contrincante porque –según me cuentan– el efecto tarda y requiere de la buena voluntad con la que ella acceda a estimular tus buenas intenciones. Tú ya sabes, “juego de manos, juego de villanos”.

Ya ves que a partir de Andrónico se llega lejos, me refiero al nombre, y aún nos queda la segunda partícula: νικη (niké).

Si la juegas en plan fonético, pudieses confundirla con el argot niqué, cuyo significado literal en francés coloquial sería baisé, –un faux-ami–, que indica de manera indubitable que has perdido el invicto, que te han follado.

O, para decirlo con una expresión francesa extremadamente popular, va te faire voir chez les grecs, o sea “vete a que te vean los griegos”, equivalente del español castizo “que te den polculo”.

Heriberto Soto, mi erudito profesor de Historia en el Liceo público, laico y gratuito de San Fernando, nos puso al corriente de los hábitos extremadamente fraternales que le inculcaban a los espartanos en sus años de adolescencia.

De ahí que en esa época no sorprendiese que tus amigos más íntimos te interpelasen diciendo “¡Qué rico que eres Andrónico!”

Dicho ahora, puede prestar a confusión.

Tales confusiones lingüísticas (no es juego de palabras) se prestan justamente para juegos de palabras de dudoso gusto como cuando un parisino te asegura que tal o cual ha paniqué (entró en pánico). En la lengua de Molière también puede escribirse pas niqué, o sea alguien que no se ha comido un rosco. ¿No conoces la expresión madrileña? Entérate…

En realidad, en griego νικη (niké) quiere decir “victorioso”, de lo que se deduce que Andrónico significa “hombre triunfador”, a pesar o gracias a que fue visto por los griegos

Los especialistas de la cosa semántica agregan que Andrónico es el equivalente etimológico del nombre Nicandro, en el que el prefijo devino sufijo y viceversa, o al revés, fue Andrónico el que se invirtió… Andrónico se invirtió…

Bueh… si no comprendes los juegos de palabras, ve a que te vean los griegos.

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