SEMANARIO POLÍTICO: “AURORA ROJA ”

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INTERNACIONAL. Brasil: Avanza otro golpe de Estado en Nuestra América 1

 

 

*Contexto: La presidenta Dilma Rousseff enfrenta un juicio político en Brasil por mal manejo de dinero fiscal. Aprobado ayer en la Cámara de

Diputados, pasa ahora al Senado que deberá aprobarlo en mayoría simple para continuar el trámite. De ser así, quedará 180 días relegada del cargo  y asume el vicepresidente Michel Temer, del ex oficialista PMDB.

Transcurrido el plazo de investigación, vuelve al Senado para definir o no la destitución, aunque requiere en dicha instancia la aprobación del presidente de la Corte Suprema.

 

 

Con 367 votos a favor y 137 en contra, la Cámara de Diputados brasileña aprobó que se realice el proceso de impeachment contra Dilma Roussef. Con legisladores apelando a la familia, a Dios e incluso a los golpistas del ´64, la líder del PT queda a un paso de ser destituida pese a no existir evidencias de cometer delito alguno. 

 

Una vez más América Latina fue testigo de un episodio propio del realismo mágico. Una Cámara de Diputados que parecía barra brava aprobó el impeachment contra la Presidenta Dilma Roussef, quien fue electa con más de 54 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales. Grandilocuentes discursos contra la corrupción, agradeciendo a Dios y a sus familias, fueron vertidos por los Diputados de oposición, quienes consiguieron más de los 342 votos que necesitaban para aprobar la acusación.

 

Parecía ser justo querer poner fin a la corrupción, pero lo que no decían estos diputados es que más del 50% de los 503 están siendo investigados por el Supremo Tribunal Federal o por la Procuradoría (Fiscalía) por casos de corrupción, lavado de dinero o delitos electorales. Los corruptos se indignan por la corrupción. Uno siempre piensa que sólo en sus países la derecha puede no tener ética y ser tan sinvergüenzas: pero no, la codicia y la sinvergüenzura no tienen fronteras.

 

La acusación en la Cámara de Diputados fue liderada por Eduardo Cunha, presidente de dicha instancia, quien es investigado por corrupción en el caso Lava Jato y que se le vinculó a sociedades offshore en Panamá y a cuentas millonarias en Suiza. Este personaje denuncia la corrupción del Gobierno. Pero, por si fuera poco, quien asumirá las funciones de la Presidenta cuando la suspendan será Michel Temer, Vicepresidente actual del Brasil, el cuál está siendo investigado por corrupción también y ya se baraja la posibilidad de un impeachment en su contra (que por supuesto no tendrá frutos, pues sus aliados controlan el Congreso). Como decía una diputada del Partido Comunista, nunca se había visto tanta hipocresía junta en un metro cuadrado.

 

Dentro de tanta hipocresía, el Diputado Bolsonaro mencionaba las verdaderas intenciones de la derecha brasileña: su voto a favor del impeachment lo hacía en honor a los militares golpistas del 64, quienes ejecutaron y desaparecieron a miles y miles de brasileñas y brasileños. Y ese es el verdadero espíritu del  impeachment. Realizar un golpe blando, destituir a un Gobierno elegido democráticamente y ponerse a la cabeza del Gobierno sin elecciones. La derecha latinoamericana no cambia. Quieren hacer lo mismo que hicieron con Fernando Lugo, a quien lo destituyeron injustamente en un juicio político en el Congreso, para reemplazarlo por un Presidente corrupto y vinculado al narco. A Michel Temer sólo le faltaría los vínculos con el narco (si es que ya no los tiene).

 

Los que llevaron a cabo el impeachment decían que lo hacían en el nombre del pueblo, pero parece que sólo se acuerdan de él para estas votaciones. Pues los partidos que votaron sí, son los mismos que impusieron las medidas neoliberales en Brasil (PSDB), son los mismos racistas que discriminan y se han opuesto a los cupos a afrodescendientes en las Universidades, son los mismos que se han opuesto al matrimonio homosexual o a los derechos de las personas LGTBTTI (toda la oposición incluyendo a los evangélicos). Son los mismos que hablan de más empleo cuando quieren trabajadores precarizados y ganancias para las empresas, que luego les pagan coimas y les financian las campañas.

 

El Partido de los Trabajadores (PT) no está exento de culpa. A pesar de cuantiosos avances en materia de reducción de pobreza y de acceso a la educación, cayeron en la comodidad de gobernar y no pretendieron avanzar más allá de la redistribución de ingresos. Comenzaron a pactar con las grandes industrias de Brasil – las cuales les dieron la espalda ahora – y se dejaron llevar algunos de sus militantes por la corrupción. Sin embargo, como sostuvo la oposición de izquierda al Gobierno de Dilma, no se justifica el impeachment, pues es un atentado directo contra la democracia ya que no existe fundamento para la acusación.

 

¿Y ahora qué viene? El congreso durante los próximos días deberá ratificar por mayoría simple (que la oposición ya tiene) la acusación contra Dilma. Si eso sucede, Dilma quedará suspendida de sus funciones como Presidenta mientras dure el juicio. El Senado tendrá un máximo de 180 días para deliberar, si la encuentran culpable de las acusaciones con una mayoría de 2/3, Michel Temer seguirá como Presidente de Brasil hasta las próximas elecciones en 2018.

 

Esperemos que el pueblo sepa responder, organizarse y reivindicar sus derechos para frenar a la derecha golpista. Estar en contra del impeachment no es estar a favor del PT y sus políticas, es estar en contra de los golpes blandos que se van legitimando y haciendo costumbre impunemente en Nuestra América. Cuando se vuelve a las mismas prácticas fascistas de los 70 y 80 encubiertas de otras formas, se hace más vigente que nunca la máxima “Socialismo o Barbarie”. No hay revolución a medias tintas, solo caricaturas de ellas que pueden devenir en tragedias.

 

INTERNACIONAL. Perú: Un primer análisis de los resultados electorales2 

 

 

*Contexto: El domingo 10 se celebraron las elecciones presidenciales y parlamentarias en Perú. A la segunda vuelta del 5 de junio pasaron dos opciones de derecha: Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski. Verónika Mendoza, del Frente Amplio, obtuvo un inédito 18% para la izquierda. El fujimorismo controlará el Congreso con 75 diputados de 130, lejos del FA que tendrá 20 y se convirtió en segunda fuerza.

 

 

Ayer se llevaron a cabo las elecciones generales en Perú. Además de la fórmula presidencial, se eligieron 30 congresistas para el periodo 2016-2021 y otros 5 representantes más para el Parlamento Andino. Según el Padrón Electoral, dentro del territorio nacional están habilitadas un total de 22.017.030, mientras que en el exterior habitan y tienen la posibilidad de sufragar 884.924. La legislación peruana establece que en caso de que ningún candidato o candidata obtenga más del 50 por ciento de los votos válidamente emitidos se realizará una segunda ronda electoral el 5 de junio de 2016.

 

El porcentaje de participación alcanzó el 85.01 %. Un dato curioso del padrón electoral es la proporción de voto juvenil en esta elección: 6 millones 779,371 jóvenes peruanos, de 18 a 29 años de edad, estuvieron habilitados para votar. De ese total, 148,066 se registraban en el extranjero, siendo Estados Unidos el país que alberga mayor cantidad de jóvenes peruanos. Además para un total de 717,959 jóvenes peruanos, de 18 a 20 años de edad, esta sería su primera elección.

 

Con el 66, 82 % de las actas procesadas, los primeros resultados electorales señalan que la candidata presidencial Keiko Fujimori alcanza el 39, 46 %. En segundo lugar se ubica Pedro Pablo Kuczynski con el 23,73 % y en tercer lugar, Verónika Mendoza con el 17, 12 %. En cuarto lugar, se ubica Barnechea con el 7,54 % y en quinto lugar, Alan García con el 6, 08 %, quien ha realizado su peor elección en toda su historia afirmando la necesidad del APRA de encontrar un nuevo liderazgo. De mantenerse esta tendencia podría darse la posibilidad de una segunda vuelta en tanto ningún candidato alcanzó el 50 % de los votos necesarios para convertirse en el próximo presidente del Perú.

 

Respecto a la distribución geográfica del voto, en el conteo rápido, Fujimori gana en 15 de las 24 regiones, incluida la capital; Mendoza en siete regiones del sur; Kuzcynski solamente en una, Arequipa, la segunda ciudad del país; y Gregorio Santos, candidato de izquierda que decidió competir al margen del Frente Amplio y que hizo campaña desde prisión donde espera juicio por cargos de corrupción, ganó ampliamente Cajamarca.

 

De acuerdo al conteo rápido de IPSOS, en lo que respecta al Congreso de la República, Fuerza Popular obtendría 68 escaños. En segundo lugar, Peruanos por el Kambio contaría con 20 parlamentarios; Frente Amplio con 20 congresistas; Alianza para el Progreso del Perú 12; la Alianza Popular del Partido Aprista y el Partido Popular Cristiano 5 escaños, al igual que Acción Popular. Con los resultados electorales, cinco partidos políticos han perdido su inscripción al no superar la valla electoral del 5%, requisito para conservar su inscripción y seguir participando activamente en política. Estos partidos nacionales son Perú Posible, del expresidente Alejandro Toledo; Frente Esperanza, del exministro de Justicia Fernando Olivera; Partido Orden, del expresidente del Congreso Ántero Flores-Aráoz; Democracia Directa, del encarcelado exgobernador de Cajamarca Gregorio Santos; y Progresando Perú de Miguel Hilario.

 

Algunas cuestiones a considerar:

La inminente continuidad del modelo económico: Hasta el momento el resultado de los comicios revela que los comicios no han reflejado un cambio en el modelo económico. Tanto Keiko Fujimori como Pedro Kucznyski (PPK) son representantes de un modelo neoliberal. El propio Kenji Fujimori, hermano de Keiko manifestó que una segunda vuelta entre su hermana y Verónika Mendoza sería una elección entre dos sistemas. Sin duda las similitudes entre Kucknyski y Fujimori abundan y no sólo por su relación con los Panamá Pappers. Aunque PPK sea percibido como mejor preparado para asumir el cargo, hecho que sería bastante cuestionable teniendo en cuenta los para nada impolutos antecedentes que enarbola en su trayectoria como lobbista. En una futura segunda vuelta el debate no será económico, sino que se polarizará a favor y en contra de Fujimori.

 

Papel de la religión: La candidatura de PPK en 2011, Alianza por el Gran Cambio, estuvo integrada por partidos con ideologías incompatibles – el Partido Popular Cristiano, liderado por la ex candidata a presidenta Lourdes Flores; Restauración Nacional, del pastor cristiano Humberto Lay; el Partido Humanista del ex Premier Yehude Simon; y Alianza para el Progreso, del empresario norteño y ex candidato Cesar Acuña. Los comicios del 2016 lo encuentran con un estrenado partido propio y el respaldo público de Mario Vargas Llosa. A pesar de consagrarse como Estado laico en su Constitución, el 74% de la población peruana se declara católica. En este escenario, la opinión del clero se ha pronunciado tendenciosamente: el cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani, y el arzobispo de Arequipa, Javier del Río se han manifestado expresamente contrarios a candidatos que apoyen el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. En referencia a Barnechea y Mendoza quienes se han expresado a favor de la despenalización del aborto en caso de violación, así como de la unión civil. Asimismo, Keiko Fujimori, ha declarado que sólo apoya el aborto en caso de que la madre esté en peligro.

 

Realización simbólica del fujimorato: Alberto Fujimori significó una ruptura. Su mayor legado lo constituye haber desbaratado el sistema de partidos políticos, y las instituciones democráticas en hechos que incluyen un autogolpe y una renuncia por fax desde Japón. El Fujimorismo es un divisor de aguas, mientras para gran parte de los peruanos es una historia oscura que no debe repetirse, otros consideran clave lo que el politólogo Martín Tanaka define como “Populismo de derecha eficaz”. Este concepto intenta dar cuenta de un imaginario de hombre fuerte y generoso que entregaba regalos en poblados pobres, mientras acribillaba otros en una cruzada “pacificadora” en la lucha contra el terrorismo. En este contexto Keiko Fujimori afirma: “Sé mirar a la historia de mi país. Sé qué capítulos se deben repetir y sé muy claro cuáles no”. Quien lidera, parece tener una lectura muy clara, a pesar de las 6 denuncias por entrega de dádivas sustentadas con material audiovisual. Y ha logrado con éxito proyectar la cuestión de la inseguridad como el nuevo “otro” con quien establecer una remake de la cruzada que su padre establecería con Sendero Luminoso, llegando incluso a exterminar pueblos enteros. La inseguridad, el nuevo terrorismo. En su discurso, la candidata a la presidencia de Perú Keiko Fujimori pidió a los ciudadanos que se termine con las diferencias políticas y apuesta por la “reconciliación”, pero justamente su éxito radica en haber sabido canalizar el reclamo de la población que identifica a la inseguridad como su principal problema, y estaría dispuesto a consentir excesos siempre y cuando se aleje de sus antiguos fantasmas otrora guerrilleros, hoy delincuentes. Hernán Chaparro analista de la consultora GFK señala que un contexto de corrupción generalizada, y sensación de anomia, lleva a que el 77% considere que es necesario tener mano dura para gobernar.  Demanda desesperada que apela a un imaginario justiciero.

 

Indulto: El indulto a su padre es prácticamente la razón de ser del Sostener lo que afirmó en campaña y no hacerlo, sería una traición para sus miembros, pero si lo hace el costo sería alto considerando las manifestaciones en su contra que le llevaron a suspender los actos de campaña. Gran parte de quienes conforman su equipo también lo hicieron en el equipo de su padre, lo que levanta fundadas sospechas. En el vigésimo cuarto aniversario del autogolpe de Estado que dio su padre decenas de miles de personas marcharon en más de veinte ciudades de Perú. A modo de dulce o truco, la candidata ha dicho que dejará el indulto en manos del Poder Judicial, el mismo que ha anulado candidaturas a discreción en los últimos meses. Por su parte PPK ha manifestado que prevé una ley que contemple, alegando motivos humanitarios, prisión domiciliaria para mayores de 70. Alberto Fujimori y Pedro Kuczynski, quienes ostentan la misma edad, podrían ser en un futuro legalmente impunes siempre y cuando el poder judicial acompañe.

 

Una izquierda emergente: Verónika Mendoza llegó a las elecciones como la candidata preferida por Nadine Heredia, primera dama de un gobierno a quien Vargas Llosa, luego de haber desconfiado por considerarlo “Chavista” haya definido como el mejor en la historia del Perú. Mendoza representaba un recambio generacional a sus 35 años y con cercanía a los sectores populares fue la revelación política de la elección, con un crecimiento constante en los últimos meses. No alcanzó. En las sociedades postmodernas y globales una campaña austera no ayuda a ganar elecciones en un país donde el Grupo El Comercio del Grupo de Empresa Periodística Nacional SA (Epensa) concentra el 78% del mercado de periódicos. El amarillismo y la pretensión de manipulación del periódico no son nada nuevo bajo el sol. Durante la campaña electoral presidencial de 2011 y 2006 motivaron al hasta entonces columnista del El Comercio, Mario Vargas Llosa, a renunciar  señalando que “el periódico se ha convertido en una máquina propagandística de la candidatura de Keiko”. Al igual que a Humala la prensa no tardó en tildarla de “chavista”, aludiendo a declaraciones en las que manifestó que el político opositor venezolano Leopoldo López era un golpista.  Como no fue suficiente, la vincularían injustificadamente a Sendero Luminoso. Como broche de oro, en vísperas de las elecciones los peruanos se desayunarían con el atentado de esta organización a militares, arrojando el saldo de 10 muertos en el poblado de Hatunccasa, en Santo Domingo de Acobamba, en el centro de Perú. Mendoza se autodefine socialista, y se ha manifestado a favor del matrimonio homosexual, “igualitario”, del aborto terapéutico y en casos de violación sexual, iniciativas legales que han sido rechazadas en el congreso peruano pero que podría promover desde las nuevas bancas obtenidas. Al mismo tiempo se ha constituido en una líder de una izquierda que llevaba años dividida, y todo parece indicar que con una gran proyección futura.

 

 

INTERNACIONAL. Slavoj Zizek sobre los Panamá Papers3 

 

 

*Contexto: Escándalo político mundial por divulgación de documentos de sociedades offshore en Panamá. Líderes mundiales involucrados.

Más información en:

Los Panamá Papers y la mundialización del capital 

Impacto mundial por “The Panama Papers”: De la renuncia del Primer Ministro islandés a la cancelación de Almodóvar 

 

 

Lo único realmente sorprendente sobre los Panamá Papers es que no hay ninguna sorpresa en ellos: ¿no sabíamos de modo preciso lo que esperábamos aprender allí? Aunque una cosa es saber sobre las cuentas bancarias offshore en general y otra, tener pruebas concretas. Es como sospechar que nuestra pareja nos engaña; uno puede aceptar el conocimiento abstracto, pero saltamos de dolor cuando accedemos a los detalles más escabrosos. Y cuando uno tiene fotografías de lo que está pasando… Así que con los Panamá Papers ya estamos frente a las imágenes más sucias de la pornografía financiera del mundo de los ricos, y ya no podemos pretender que no sabemos.

 

En 1843 el joven Karl Marx afirmó que el antiguo régimen alemán “sólo imaginaba que creía en sí mismo y exigía al mundo que debía imaginar la misma cosa.” En tal situación, avergonzar a quienes están en el poder se convierte en un arma en sí . O, como continuaba Marx, “la presión real debe ser más apremiante si se le añade la conciencia de esa presión, la vergüenza debe ser más vergonzosa mediante su publicidad.”

 

Esta es nuestra situación hoy día: enfrentamos el cinismo descarado del orden mundial existente, cuyos agentes sólo imaginan que creen en sus ideas de democracia, derechos humanos, etcétera, y a través de movimientos como WikiLeaks y las revelaciones de los Panamá Papers, la vergüenza –nuestra vergüenza por tolerar tal poder sobre nosotros–, se hace más vergonzosa mediante su publicación.

 

Un rápido vistazo a Panamá Papers revela una característica positiva y sobresaliente y otra negativa. Lo positivo es la solidaridad total entre los participantes: en el sombrío mundo del capital global, todos somos hermanos. El mundo occidental desarrollado está allí, incluyendo a los escandinavos no corruptos, quienes se dan la mano con Vladimir Putin. Y el presidente de China, Xi, Irán y Corea del Norte también están ahí. Los musulmanes y los judíos intercambiar guiños amigables, es el verdadero reino del multiculturalismo, donde todos son iguales y todos diferentes. La característica negativa: la contundente ausencia de los Estados Unidos, que le presta cierta credibilidad al reclamo de Rusia y China de que hay involucrados en la investigación intereses políticos particularizados.

 

Entonces, ¿qué vamos a hacer con todos estos datos? La primera y predominante reacción es la explosión de furia moralista, por supuesto. Pero debemos cambiar de tema de inmediato, de la moral a nuestro sistema económico: los políticos, los banqueros y gerentes siempre fueron codiciosos, así que ¿qué es lo que nuestro sistema legal y económico les facilitó para que se realizaran en esa avaricia de manera tan desmedida?

Desde la crisis financiera de 2008 en adelante, las figuras públicas, del Papa hacia abajo, nos bombardean con mandatos para luchar contra la cultura de la codicia excesiva y el consumo. Como lo dijo uno de los teólogos cercanos al Papa: “La crisis actual no es una crisis del capitalismo, sino una crisis de la moral.” Incluso hay sectores de la izquierda que siguen ese camino. No falta anti-capitalismo hoy día: las protestas de Occupy estallaron hace un par de años, e incluso asistimos a una sobrecarga de la crítica de los horrores del capitalismo: libros, investigaciones pormenorizadas y reportajes de televisión abundan en empresas sin piedad, en la contaminación de nuestro medio ambiente, en los banqueros corruptos que obtienen gordas bonificaciones mientras que sus bancos tienen que ser salvados por el dinero público, de los talleres clandestinos que funcionan con horas extras de trabajo infantil.

 

Hay, sin embargo, un retén a todo este desborde de la crítica: lo que por regla general no se cuestiona es el marco democrático-liberal de lucha contra estos excesos. El objetivo explícito o implícito es democratizar el capitalismo para extender el control democrático sobre la economía a través de la presión de los medios, las investigaciones gubernamentales, leyes más duras, y las investigaciones policiales honestas. Pero el sistema como tal no se cuestiona y el marco institucional democrático del Estado de Derecho sigue siendo la vaca sagrada, incluso las formas más radicales de este “anti-capitalismo ético”, como el movimiento Occupy, no lo toca.

El error a evitar aquí se ejemplifica mejor con la anécdota, acaso apócrifa, sobre el economista izquierdista-keynesiano John Galbraith, quien antes de un viaje a la Unión Sociética, a fines de 1950, escribió a su amigo anticomunista Sidney Hook: “No te preocupes, no me dejaré seducir por los soviéticos para regresar a casa diciendo que tienen socialismo”. A lo que Hook le respondió de inmediato: “¡Pero lo que me preocupa es que regreses alegando la URSS NO es socialista.” Lo que más preocupaba a Hook era la ingenua defensa de la pureza del concepto: si las cosas van mal con la construcción de una sociedad socialista, esto no invalida la idea en sí, sólo significa que no se implementó del modo correcto. ¿No detectamos la misma ingenuidad hoy en día en boca de los fundamentalistas del mercado?

 

Cuando hace un par de años, durante un debate televisivo en Francia, el intelectual francés Guy Sorman afirmó que la democracia y el capitalismo necesariamente van de la mano, no pude resistir hacerle la pregunta obvia: “¿Pero qué pasa con la China actual” Sorman espetó : “¡En china no hay capitalismo!” Para el Sorman, fanáticamente pro-capitalista, si un país no es democrático, significa simplemente que no es de verdad capitalista, sino que ejerce su versión desfigurada; de la misma exacta manera que una democracia estalinista comunista no es una forma auténtica de comunismo.

 

El error subyacente no es difícil de identificar, es el mismo que en el célebre chsite: “Mi novio nunca llega tarde a una cita, porque en el momento que llegue tarde ya no es más mi novio.” Así es como los apologistas actuales del mercado, en un secuestro ideológico inaudito, explican la crisis de 2008: no fue el fracaso del libre mercado lo que lo causó, sino la excesiva regulación estatal, es decir, el hecho de que nuestra economía de mercado no era verdadera, que todavía estaba en las garras del Estado de Bienestar. La lección de los Panamá Papers es que, precisamente, este no es el caso: la corrupción no es una desviación contingente del sistema capitalista global, es parte de su funcionamiento básico.

La realidad que surge de los PP es la de la división de clases, tan simple como eso. Los documentos nos enseñan cómo los ricos viven en un mundo separado en el que se aplican reglas diferentes, en el que el sistema legal y la autoridad se inclinan a su favor y no sólo los protegen, sino que siempre están preparados para torcer sistemáticamente las leyes para acomodarlos.

 

Ya hay muchas reacciones de la derecha liberal a los Panamá Papers que ponen la culpa en los excesos de nuestro Estado de Bienestar, o lo que queda de él. Dado que la riqueza está tan fuertemente gravada, no es de extrañar que los propietarios traten de moverla a lugares con menores impuestos, ya que en última instancia no hay nada ilegal. Ridículo como esta excusa es que este argumento tiene algo de verdad, y trae dos puntos dignos de mención. En primer lugar, la línea que separa las transacciones legales de las ilegales es cada vez más difusa, y con frecuencia se reduce a una cuestión de interpretación. En segundo lugar, los dueños de la riqueza que se trasladó a cuentas en el extranjero y a los paraísos fiscales no son monstruos codiciosos, sino individuos que simplemente actúan como sujetos racionales que tratan de salvaguardar su riqueza. En el capitalismo no se puede tirar el agua sucia de la especulación financiera y mantener sano al bebé de la economía real. El agua sucia es efectivamente la línea de sangre, el linaje del bebé sano.

 

No debemos temer aquí llegar hasta el final. El sistema jurídico capitalista global es en sí, en su dimensión más fundamental, la corrupción legalizada. La cuestión sobre dónde comienza el crimen (cuáles operaciones financieras son ilegales) no es una cuestión legal, sino una cuestión eminentemente política, atañe a la lucha por el poder.

 

Entonces, ¿por qué miles de hombres de negocios y políticos hacen lo que documentan los Panamá Papers? La respuesta es la misma que la del antiguo y vulgar enigma popular: ¿Por qué se lamen los perros? Porque pueden.

 

 

NACIONAL. La (in)justicia chilena: si la víctima es pobre, mujer o indígena opera como atenuante de responsabilidad4 

 

El Estado de Derecho chileno protege al rico y sanciona al pobre. Legitima la discriminación a la mujer y atenúa la responsabilidad de quienes intentan matarlas. Criminaliza al mapuche, lo encarcela y mata por la espalda. Así, nuestro sistema legitima la explotación de clase, género y étnica-racial. Y los tribunales de la (in)justicia chilena nos lo recuerdan constantemente con su jurisprudencia.

 

El femicidio como un simple arrebato 

 

El 28 de julio del 2015, a eso de las 15.30 horas,  la Sra. Karol se encontraba en su casa en la población Nueva Bellavista, en Ovalle. En esos momentos, su marido Marco Antonio Olmos, al enterarse que su esposa le era infiel, procede a golpearla para luego apuñalarla reiteradas veces con una tijera de podar. Las puñaladas le dan en la cara, el cuello, los hombros, el tórax y en sus pechos. De no ser por un Carabinero que ingresa al inmueble, Marco la hubiese matado.

 

El Tribunal Oral en lo Penal de Ovalle consideró como atenuante la de “arrebato”, del artículo

11 N° 5 del Código Penal, que establece “la de haber obrado por estímulos tan poderosos que naturalmente le hayan causado arrebato u obcecación (…). Al Tribunal le pareció proporcional y “entendible” que el femicida haya actuado así al enterarse de la infidelidad de su cónyuge. Una mujer adúltera merece las penas del infierno, según los magistrados Cristian Alfonso, Claudio Wheishaupt y Victoria Gallardo. Asimismo, el delincuente no tendrá que pagar ningún día de condena en la cárcel: la atenuante rebajó un grado la pena, por lo cual se le condenó a 5 años de presidio. Sin embargo, se conmutó el cumplimiento efectivo de la pena por la libertad vigilada intensiva. El autor de femicidio frustrado podrá reflexionar tranquilamente en su casa por el intento de asesinato de su esposa.

 

Para no quedarse atrás, el Estado mandó a las Fuerzas Policiales a reprimir y detener a mujeres que se manifestaban pacíficamente en contra de los femicidios en Chile fuera de la Moneda. Les parecía una causa injustificada y una movilización desproporcionada, por lo cual era conveniente silenciarlas en la Comisaría.

 

Si tienes plata, matar no importa 

 

En la madrugada del 18 de septiembre de 2013, Hernán Canales caminaba hacia su casa. En eso lo atropella Martín Larraín – hijo del ex Senador de Renovación Nacional Carlos Larraín -, quien conducía en estado de ebriedad y exceso de velocidad. El conductor se da a la fuga como una rata. Hernán, trabajador y padre de familia, muere desangrado a un costado del camino.

 

El Ministerio Público y la familia de Hernán se querellaron en contra de Larraín por delito de manejo en estado de ebriedad con resultado de muerte y del cuasidelito de homicidio. El TOP de Cauquenes condenó a Larraín a una pena remitida (no efectiva en la cárcel) de 540 días y la suspensión de la licencia de conducir por 2 años. Los querellantes apelaron al fallo, pues los jueces desestimaron que el delincuente se encontrara bajo los efectos del alcohol. La Corte de Apelaciones de Talca ordenó un nuevo juicio.

 

En este nuevo juicio, sin embargo, el TOP de Cauquenes absolvió a Martín, pues consideró que no se pudo establecer si el impacto fue “en la berma o en la ruta”. El médico que realizó la autopsia a Larraín fue condenado por el delito de falsificación de instrumento público. Los amigos de Martín que iban en el auto, fueron condenados por obstrucción a la Justicia ya que prestaron falso testimonio ante Carabineros. En cuanto a Martín, está descansando en su casa disfrutando los millones de su padre.

 

La hermana de la víctima, Juana Canales, declararía después de saber que Larraín fue absuelto: “Fue una burla, a lo mejor porque yo era pobre”. Mientras la otra hermana agregaba: “todos sabemos que acá estábamos luchando con un poderoso, ellos hacen lo que quieren con la justicia”. Y no se equivocaba.

 

Asesinar mapuche: “justicia ancestral” o “violencia innecesaria”

 

Mauricio y Agustina Huenupe Pavián eran hermanos dirigentes de comunidades pewenches que participan en la recuperación de tierras en la comunidad de Cauñicú, valle del Queuco en Alto Bío Bío. El sábado 13 de julio de 2002 en la noche, más de 90 personas entraron al Fundo San Luis que había sido recuperado por la comunidad de Pehuenche de los hermanos Huenupe Pavián, gritando que iban a quemar y matar a las 20 personas que se encontraban ahí. Destruyeron la casa de Mauricio, a quien le dieron un golpe y luego lo remataron a balazos. Agustina intentó salir de la casa, pero a metros del lugar la turba mercenaria la alcanzó y la asesinaron, enseñándose con ella. Le cercenaron los senos y defecaron sobre su cuerpo. Las demás personas lograron escapar, solicitando ayuda a Carabineros, pero estos se harían los indiferentes y sólo aparecerían al medio día del 14 de julio.

 

En febrero de 2012, la Corte de Apelaciones de Concepción condena a 10 y 15 años de cárcel a 15 pehuenches de Caiñicú. Sin embargo, meses después la Corte Suprema rebajó las penas a 10 y 7 años, pues aplicó el Convenio 169 de la OIT, al considerar que los asesinatos se cometieron en el marco de una forma de justicia propia del pueblo mapuche (malones). Nunca había aplicado este Convenio en un caso penal. Mientras condena a mapuches que luchan por la recuperación de sus tierras bajo la Ley Antiterrorista utilizando como pruebas testigos sin rostro, rebaja la pena de asesinos.

 

Los mapuche mercenarios agradecieron asimismo a Eliodoro Matte por pagar sus abogados defensores. La familia Matte se ha visto beneficiada de la usurpación de tierras al pueblo mapuche, pues tienen su empresa forestal “Mininco” e hidroeléctricas en todo el Wallmapu, pero en especial en la zona del Alto Bíobío.

 

En cuanto a los asesinatos de los weichafe Alex Lemún, Matías Catrileo, Jaime Mendoza Collío y Rodrigo Melinao siguen impunes. El asesino de Lemún, Marcos Treuer fue absuelto luego de dispararle un balazo en la nuca a Alex. El asesino de Matías Catrileo habría sido condenado. El asesino de Mendoza Collío, Patricio Jara, fue condenado a 3 años de pena remitida (sin pagar ni un día en la cárcel). El asesino de Matías, Walter Ramírez, fue condenado a 3 años y un día de libertad vigilada (cumpliendo tranquilamente en su casa). Estos dos últimos no fueron condenados por homicidio, sino por el delito de “violencias innecesarias con resultado de muerte”.

 

La (in)justicia chilena y la respuesta del Gobierno 

 

El Gobierno ante esta situación de impunidad responde fuerte: detención por sospecha (siúticamente llamado control preventivo); penas de cárcel para quien agreda a un Carabinero, aun cuando las lesiones no sean demostrables; ley mordaza que criminaliza la filtración de información por Fiscalía; reducir los plazos de prescripción de los delitos electorales. ¿Y la sanción a los delitos empresariales? No es necesario, pues el crecimiento ya está bajo y la única forma de que las empresas se enriquezcan es robando.

 

Por eso, recuerde. Más vale matar a una mujer, a un pobre o a un mapuche, que robar una gallina. Pues lo que importa es la sacrosanta propiedad, ¿no?

 

NACIONAL. Se termina la obra gruesa, pero no hay nueva política5 

 

El invierno de 2015 anunció el cierre del ciclo de reformas. “Realismo sin renuncia” fue el eufemismo que usó la presidenta para indicar que todo había concluido, o para ser más exactos, que a partir de allí solo se dedicaría a rematar lo pendiente.

 

Terminando marzo de este año, las campanas de las reformas tocaron a muerto. El país se enteró por la prensa, a los empresarios sin embargo se los fue a anunciar personalmente el titular de la Segpres, que con voz de ministro de Hacienda sentenció; “la obra gruesa del gobierno está terminada”. Consistente con ello, dijo, “ahora nos vamos a concentrar en consolidar, mejorar la gestión y redinamizar la economía, para lo cual la agenda de crecimiento, productividad y empleo estará en el centro de nuestras preocupaciones”.

 

La otra parte del frenazo reformista consistió en la revitalización de la agenda del control: cambios a ley antiterrorista, ley mordaza, control de identidad. Representada principalmente por el sector más conservador de la DC en el ejecutivo, reapareció la ancestral propensión al orden autoritario de la política oligárquica, con un mensaje crudo, factual, que provee tranquilidad a unas clases propietarias que han sabido siempre que sus rentas son la resultante de una ecuación que comienza en la represión y el sometimiento. Y dado que el impulso reformista de Bachelet tenía un lejano parecido de familia con el ánimo levantisco de la calle, correspondía clausurarlo y restaurar los cercos que de antiguo contienen la existencia y los sueños del populacho.

 

Se podrá replicar que las reformas no han concluido, que aún está en marcha la reforma educacional y que algo se puede hacer allí, que por otro lado recién comienza el proceso constituyente, etcétera. Y es cierto, como también es cierto que en los términos en que dicha reforma se ha diseñado, no hay nada relevante en términos de un proceso de verdadera densidad histórica.

 

La responsabilidad de cualquiera que tenga una efectiva vocación transformadora está en hacerlo ver, y orientar entonces la construcción de nuevas vitalidades políticas en pos de reinstalar la cuestión de las reformas con profundidad social real.

 

Es completamente ilusorio pretender imponer un curso más progresivo a la reforma educacional mientras esta siga enmarcada, como lo está, por mecanismos de financiamiento que reproducen el orden neoliberal. Aun cuando es evidente que en ejecutivo falta tanto voluntad como capacidad política, el problema no es ni una ni otra cosa. Los límites del proceso de reformas han estado ubicados en la relación de fuerzas políticas, en la estructura general del Estado, en la lógica general de la producción y la distribución de la riqueza que marca el orden neoliberal, todo lo cual sigue básicamente intacto. Ese es el verdadero tope del debate de derechos versus beneficios en el acceso a la educación superior, y no hay modo alguno en que ello pueda resolverse en los marcos de una parcialidad tan puntual y específica como la educación, si no se transforma el carácter general del Estado.

 

Se extiende así sobre todo el debate de la gratuidad la persistencia de un sentido común neoliberal que transforma toda la discusión de lo social en carne de economía monetaria, reduciendo la justicia a una cuestión de cifras. Si hay que discutir gratuidad (un asunto de dinero), adelante; si hay que discutir gradualidad en la gratuidad (un asunto de contabilidad), adelante; si hay que discutir el tecnicismo x o y (una cuestión de management), adelante. Serán discusiones necesarias, por cierto, en las que las fuerzas transformadoras deben tener un rol importante con capacidad política y solvencia técnica, pero no son las discusiones de las izquierdas. El asunto hay que buscarlo más bien en las circunstancias que hicieron nacer a las reformas de una manera tan limitada.

 

Si bien hoy hay miles de familias chilenas que pueden acceder a la educación superior sin pagar los excesivos costos que ello ha implicado hasta ahora, y eso es sin duda un avance en ningún caso despreciable; también es del todo real que un gobierno laxo y desprovisto de sentido histórico no puede alterar el diseño del Estado y por tanto no puede modificar la estructura de los derechos sociales. Es más, no ha podido ni siquiera fundar una tendencia general hacia el cuestionamiento de los procesos de acumulación originaria que permitieron la instalación del neoliberalismo y que constituyen hasta hoy el resguardo principal de las desigualdades (léase economía extractivista, léase sesgo rentista en la organización económica, léase expansión de lo privado, AFP, Isapres y un largo etcétera).

 

Como resultado, el sueño reformista, arrebatado a la calle hace más o menos dos años por el segmento menos experimentado de la política oficial, equívoco, mal orientado, a ratos pueril, da paso a la agenda empresarial, donde la casta, madura y experta, aprovechará la impericia de los reformistas para restituir la gravedad patriarcal de la dominación. Esa maciza burguesía de raíz oligárquica que habita en la permanencia de nuestra historia, se extirpa el apéndice pseudo burgués, pseudo reformista, pseudo socialdemócrata que le creció al costado: ponen a Peñailillo al cuidado del guatón Correa, despiden a Elizalde y hacen ver a Bachelet que en el futuro no debe intentar ni siquiera una candidatura de Junta de Vecinos; la variante OminamiEnríquez-Ominami por su parte, se perdió en el laberinto de las malas prácticas, el ensimismamiento político y la levedad ideológica.

 

Pero falta un elemento en el diagnóstico. Si las reformas no logran enrumbarse en pos de destinos más justos, la razón de ello no está sino en la configuración de fuerzas políticas, específicamente en el hecho que la política no deja de ser cosa de reparto y prolongación de mañas viejas. El problema principal de las reformas (por nombrar el punto cardinal del ciclo político), no está en el interior mismo de las reformas, está en el mapa vectorial del poder. Si las nuevas fuerzas, que son en verdad quienes reúnen una voluntad más auténticamente transformadora, no logran superar sus mínimos niveles de constitución política y organizativa, no hay transformación posible. Si esas fuerzas no avanzan a la construcción de una agenda posneoliberal con vocación efectiva de transformación del carácter social del Estado, el problema de las reformas será una y otra vez una disputa entre facciones de la elite; si los nuevos no modifican el campo político y fundan una práctica política nueva, entonces la cuestión constitucional no pasará de ser el simulacro que ha comenzado siendo, y se perderá la posibilidad -que hay que tomar hoy sin dudas- de articular allí una agenda posneoliberal con participación democrática efectiva.

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