A LOS 50 AÑOS DE PRESENCIA DE CAMILO TORRES RESTREPO

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1. El “Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina, Oscar Arnulfo Romero” se une a la conmemoración del quincuagésimo aniversario del sacerdote, sociólogo, líder social, teólogo, hijo, hermano Camilo Torres Restrepo, quien falleció en un combate del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con el Ejército de Colombia, el 15 de febrero de 1966.

2. En la retina de la opinión pública de Colombia y de muchos lugares del mundo, ha quedado la imagen de los tres últimos meses de la vida de Camilo, que correspondieron al corto tiempo cuando por la ausencia de espacios institucionales para la movilización social y la participación política, y en razón de su compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias en pro de la construcción de una sociedad más justa acorde con los postulados el evangelio, tomó la decisión de ingresar a la guerrilla.

3. Camilo Torres durante los 13 años de vida pública, luego de formarse en el seminario mayor de Bogotá, de estudiar sociología en Lovaina Bélgica, de ser funcionario público del Estado Colombiano, de ser capellán y fundador de la Facultad de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia, lideró el Frente Unido del Pueblo desde donde estuvo a la cabeza de un movimiento social de grandes dimensiones, calando profundamente en la conciencia de las mayorías empobrecidas de Colombia.

4. Su incansable trabajo en pro de la unidad del pueblo Colombiano sintetizada en su frase “insistamos en lo que nos une y prescindamos de lo que nos separa” sigue siendo una gota que golpea constantemente en la conciencia de los dirigentes sociales de nuestros países, que no siempre están abiertos a pensar en pro de las mayorías sociales y se cierran a acuerdos de unidad que permitan avanzar en la satisfacción de las necesidades de los empobrecidos y empobrecidas.

5. Su profunda identidad evangélica lo movió a comprometerse y optar por los empobrecidos hasta entregar la vida en procura de la transformación de la injusticia estructural. Él, un hombre de clase social alta no pensó en sus privilegios personales ni las del sector al que pertenecía, sino que corrió la suerte de los que sufren y se entregó, como el buen samaritano, al cuidado de los desvalidos. Ese amor que demostró en el desprendimiento de sus privilegios eclesiales, pero también de los privilegios personales, lo convirtió en motor de transformación social, llamando a las cristianas y cristianos a que hagamos del amor de Dios, un “amor eficaz”, que permita que las mujeres y hombres puedan vivir en la tierra como auténticos hijos e hijas suyos, con la dignidad que les pertenece.

6. Ante las preguntas sobre la inmortalidad del alma, supo responder que el Dios de Jesús nos llama a preocuparnos por el hambre que padecen las grandes mayorías de Colombia, del continente, del mundo pues, su preocupación principal se centró en procurar una nueva sociedad sin hambre, pues “el hambre sí es mortal”.

7. Llamó a las personas creyentes a vivir en profundidad el subversivo mensaje Evangélico de las

Bienaventuranzas y que se expresa metafóricamente en el juicio al final del Evangelio de Mateo 25, 31-46. Debemos construir, decía Camilo Torres, una sociedad que pueda “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y vestir al desnudo”.

8. Como SICSAL, con ocasión de este importante acontecimiento continental, nos unimos al pueblo colombiano en la construcción de la paz con justicia social, inspirada en el legado de Camilo. Llamamos al Gobierno de Colombia y a la guerrilla del ELN a que no dejen de persistir en la búsqueda de acuerdos que permitan la formalización de unos diálogos que conduzcan a la salida negociada del conflicto interno que por más de 50 años padece nuestra querida Colombia.

SICSAL, 15 de Febrero de 2016

50° aniversario de la caída en combate de Camilo Torres Restrepo

Mons. Raúl Vera López (México) Rvda. Emilie Teresa Smith (Canadá)

Presidente Presidenta

CONSEJO DIRECTIVO: Vidal Rivas (Estados Unidos), Maricarmen Montes (México), Kora Martínez

(Centroamérica), Abilio Peña (Región Bolivariana), Gerardo Duré (Cono Sur), Antonio Segovia y Lola Vidal (Estado Español), Alberto Vitali (Europa), Sean Cleary (Asia-Oceanía)

Armando Márquez Ochoa (El Salvador) Secretario

“El grito de liberación de este pueblo es un clamor que sube hasta Dios y que ya nada ni nadie lo puede detener… A quienes caen en la lucha -con tal que sea con sincero amor al pueblo y en busca de una verdadera liberación- debemos considerarlos siempre presentes entre nosotros. No sólo porque se mantienen en el recuerdo de quienes continúan sus luchas, sino también porque la trascendencia de nuestra fe nos enseña que con la destrucción del cuerpo no termina la vida humana… sino que esperamos, que por la misericordia divina, es tras la muerte cuando los hombres alcanzaremos la liberación plena y absoluta”.

[Mons. Romero 27/I/80]

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