Aurora roja n°22

0
540

 

Esta semana volvió a ser remecida por un nuevo caso de colusión: la Fiscalía Nacional Económica presentó una querella ante el Tribunal de Libre Competencia en contra de los supermercados Jumbo, Santa Isabel, Líder y Unimarc. Estos se coludieron con el cartel de los pollos, para inflar los precios de estos. Este caso vuelve a dejar en evidencia la inexistencia de la libre competencia en el sistema capitalista, pues las empresas que logran sobrevivir lo tienen que hacer eliminando a los oponentes, ya sea pactando cuotas de mercado como en este caso o asumiendo el monopolio de un determinado sector comercial.

La “ciudadanía” ha manifestado su descontento llamando a no consumir este 10 de enero en ninguno de los supermercados coludidos. Es bueno que estas situaciones alimenten el descontento de las personas, sin embargo, si no va acompañado de organización y de acciones radicales de movilización es poco el impacto que tendrá. Sumado a ese llamado, el dirigente nacional de trabajadores del Jumbo, Rafael Torres, el pasado viernes dio lectura a una carta de su organización y de la UCT y CIUS, denunciando las prácticas de colusión del Holding Cencosud y llamando a la movilización.

Este modelo neoliberal ha sido posible gracias a la alianza política que también fue tema esta semana: la alianza electoral entre la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, ratificada este sábado 09 de enero en el Comité Central del PS. Jorge Pizarro, presidente de la DC, ha sido claro que esta alianza es fundamental para la “gobernabilidad”, gobernabilidad del sistema neoliberal. A pesar de las críticas que realizaron sectores del PS a la DC por la falta de compromiso de esta última con las “reformas” y por el show que realizó el Ministro Burgos por el viaje a la Araucanía de la Presidenta, en el Comité Central del PS sólo hubo un voto en contra del pacto electoral para las municipales, demostrando

que dicho partido no tiene intenciones de reformar en absolutamente nada el sistema actual y no está dispuesto a perder ni siquiera un concejal por razones “ideológicas”.

A la deslegitimación de la clase dominante, tanto política como empresarial, se sumó el caso de los parlamentarios que pedían “adelantos” de sus sueldos a sus respectivas cámaras, funcionando el Congreso como Fondo Solidario para los déficits económicos de los corruptos. Asimismo, esta semana volvió el Senador Jaime Orpis, para consolidar la gobernabilidad de nuestra institucionalidad. Otro cuestionado en los casos de corrupción, Marco Enríquez-Ominami, recibió doble golpe: la secretaria de Contesse, ex Gerente de SQM, sindicó que MEO era el que asistía a las reuniones y no su recaudador de fondos Cristian Wagner; además, el gerente de Corpesca mencionó en su declaración en la Fiscalía que desde la “reunión” que tuvo con MEO, este nos volvió a criticarlos en público.

En el ámbito internacional, la semana estuvo marcada por el conflicto en ascenso entre Arabia Saudita e Irán, luego que el primero de estos ejecutara a 47 presos políticos chiitas. Este conflicto directo se viene arrastrando desde la Guerra Civil en Yemen, donde ambos países están apoyando a las facciones en disputa. En esta edición de Aurora Roja se incluye un análisis más detallado del conflicto.

Dentro de estos conflictos bélicos, también se suma el ensayo nuclear de la primera Bomba de Hidrógeno, realizado por Corea del Norte, sumándose al reducido listado de países que cuentan con esta bomba, que es más potente que cualquier bomba nuclear. Estados Unidos condenó este ensayo, movilizando a la Península de Corea al bombardero B-52H, que puede transportar hasta 20 misiles nucleares. Para profundizar la discusión se recomienda ver el debate sobre la capacidad nuclear de Corea del Norte: https://www.youtube.com/watch?v=gBG3Dt4oSCU.

Finalmente, el debate sobre Latinoamérica sigue vigente. Boaventura de Sousa Santos publicó un texto planteando que los gobiernos progresistas latinoamericanos deberían mirar algunas experiencias de Europa del Sur (España, Portugal y Grecia), así como esta izquierda europea miró la experiencia latinoamericana durante los 2000. Por otro lado,

Emir Sader plantea que no nos encontraríamos ante un fin de ciclo, sino que el avance de la derecha imperialista sería una vuelta al ciclo neoliberal anterior en algunos países y vigente en otros, continuando provocativamente el debate en esta línea.

INTERNACIONAL. La izquierda del futuro: una sociología de las emergencias1

Pero desde ahora es posible especular lo siguiente: si es verdad que las izquierdas europeas aprendieron con las muchas innovaciones de las izquierdas latinoamericanas, no es menos cierto (y trágico) que éstas se olvidaron de sus propias innovaciones y que, de una u otra forma, cayeron en las trampas de la vieja política, donde las fuerzas de derecha fácilmente muestran su superioridad, dada la larga experiencia histórica acumulada.

Si algo se puede afirmar con alguna certeza acerca de las dificultades que están pasando las fuerzas progresistas en América Latina, es que esos problemas se asientan en el hecho de que sus gobiernos no enfrentaron ni la cuestión de la Constitución ni la de la hegemonía. En el caso de Brasil, este hecho es particularmente dramático. Y explica en parte que los enormes avances sociales de los gobiernos de la época de Lula sean ahora tan fácilmente reducidos a meros expedientes populistas y oportunistas, incluso por parte de sus beneficiarios. Explica también que los muchos errores cometidos (para comenzar, haber desistido de la reforma política y de la regulación de los medios de comunicación, algunos de los cuales dejan heridas abiertas en grupos sociales importantes, tan diversos como los campesinos sin tierra ni reforma agraria, los jóvenes negros víctimas de racismo, los pueblos indígenas ilegalmente expulsados de sus territorios ancestrales, pueblos indígenas y quilombolas con reservas homologadas pero engavetadas, militarización de las periferias de las grandes ciudades, poblaciones rurales envenenadas por agrotóxicos, etcétera) no sean considerados errores, sino que sean omitidos y hasta convertidos en virtudes políticas o, al menos, sean aceptados como consecuencias inevitables de un gobierno realista y desarrollista.

1 Boaventura de Sousa Santos, Sociólogo Universidad de Coimbra. Columna original publicada en La Jornada, México.

Las tareas incumplidas de la Constitución y de la hegemonía explican también que la condena de la tentación capitalista por gobiernos de izquierda se centre en la corrupción y, por tanto, en la inmoralidad e ilegalidad del capitalismo, no en la injusticia sistemática de un sistema de dominación que se puede realizar en perfecto cumplimiento de la legalidad y la moralidad capitalistas.

El análisis de las consecuencias de no haber resuelto las cuestiones de la Constitución y de la hegemonía es relevante para prever y prevenir lo que puede pasar en las próximas décadas, no sólo en América Latina, sino también en Europa y otras regiones del mundo. Entre las izquierdas latinoamericanas y las de Europa del sur ha habido en los pasados 20 años importantes canales de comunicación, que están todavía por analizarse en todas sus dimensiones. Desde el inicio del presupuesto participativo en Porto Alegre (1989), varias organizaciones de izquierda en Europa, Canadá e India (de las que tengo conocimiento) comenzaron a prestar mucha atención a las innovaciones políticas que emergían en el campo de las izquierdas en varios países de América Latina.

A partir del final de la década de 1990, con la intensificación de las luchas sociales, el ascenso al poder de gobiernos progresistas y las luchas por asambleas constituyentes, sobre todo en Ecuador y Bolivia, quedó claro que una profunda renovación de la izquierda, de la cual había mucho que aprender, estaba en curso. Los trazos principales de esa renovación fueron los siguientes: la democracia participativa articulada con la democracia representativa, articulación de la cual ambas salían fortalecidas; el intenso protagonismo de movimientos sociales, de lo que el Foro Social Mundial de 2001 fue muestra elocuente; una nueva relación entre partidos políticos y movimientos sociales; la sobresaliente entrada en la vida política de grupos sociales hasta entonces considerados residuales, como los campesinos sin tierra, pueblos indígenas y pueblos afrodescendientes; la celebración de la diversidad cultural, el reconocimiento del carácter plurinacional de los países y el propósito de enfrentar las insidiosas herencias coloniales siempre presentes. Este elenco es suficiente para evidenciar cuánto las dos luchas a las que me he estado refiriendo (la Constitución y la hegemonía) estuvieron presentes en este vasto movimiento que parecía refundar para

siempre el pensamiento y la práctica de izquierda, no sólo en América Latina, sino en todo el mundo.

La crisis financiera y política, sobre todo a partir de 2011, y el movimiento de los indignados fueron los detonantes de nuevas emergencias políticas de izquierda en el sur de Europa, en las que estuvieron muy presentes las lecciones de América Latina, en especial la nueva relación partido-movimiento, la nueva articulación entre democracia representativa y democracia participativa, la reforma constitucional y, en el caso de España, las cuestiones de la plurinacionalidad. El partido español Podemos representa mejor que cualquier otro estos aprendizajes, incluso cuando sus dirigentes fueron desde el principio conscientes de las diferencias sustanciales entre los contextos político y geopolítico europeo y latinoamericano.

La forma en que tales aprendizajes se irán a plasmar en el nuevo ciclo político que está emergiendo en Europa del sur es, por ahora, una incógnita. Pero desde ahora es posible especular lo siguiente: si es verdad que las izquierdas europeas aprendieron con las muchas innovaciones de las izquierdas latinoamericanas, no es menos cierto (y trágico) que éstas se olvidaron de sus propias innovaciones y que, de una u otra forma, cayeron en las trampas de la vieja política, donde las fuerzas de derecha fácilmente muestran su superioridad, dada la larga experiencia histórica acumulada.

Si las líneas de comunicación se mantienen hoy, siempre salvaguardando la diferencia de contextos, quizá sea tiempo de que las izquierdas latinoamericanas aprendan también con las innovaciones que están emergiendo entre las izquierdas del sur de Europa. Entre ellas destaco las siguientes: mantener viva la democracia participativa dentro de los propios partidos de izquierda, como condición previa a su adopción en el sistema político nacional en articulación con la democracia representativa; pactos entre fuerzas de izquierda (no necesariamente sólo entre partidos) y nunca con fuerzas de derecha; pactos pragmáticos no clientelistas (no se discuten personas o cargos, sino políticas públicas y medidas de gobierno), ni de rendición (articulando líneas rojas que no pueden ser cruzadas con la noción de prioridades o, como se decía antes, distinguiendo las luchas primarias de las

secundarias); insistencia en la reforma constitucional para blindar los derechos sociales y tornar el sistema político más transparente, más próximo y más dependiente de las decisiones ciudadanas, sin tener que esperar elecciones periódicas (refuerzo del referendo) y, en el caso español, tratar democráticamente la cuestión de la plurinacionalidad.

La máquina fatal del neoliberalismo continúa produciendo miedo en gran escala y siempre que falta materia prima trunca la esperanza que puede encontrar en los rincones más recónditos de la vida política y social de las clases populares, la tritura, la procesa y la transforma en miedo. Las izquierdas son la arena que puede atajar ese aparatoso engranaje, a fin de abrir las brechas por donde la sociología de las emergencias hará su trabajo de formular y amplificar las tendencias, los todavía no, que apuntan a un futuro digno para las grandes mayorías. Por eso es necesario que las izquierdas sepan tener miedo sin tener miedo del miedo. Sepan sustraer semillas de esperanza a la trituradora neoliberal y plantarlas en terrenos fértiles, donde cada vez más ciudadanos sientan que pueden vivir bien, protegidos tanto del infierno del caos inminente como del paraíso de las sirenas del consumo obsesivo. Para que esto ocurra, la condición mínima es que las izquierdas permanezcan firmes en las dos luchas fundamentales: la Constitución y la hegemonía.

INTERNACIONAL. Arabia Saudita: ¿quién lanza la primera piedra?2

Durante siglos se han buscado de distintas maneras castigos divinos y seculares contra gobernantes de Medio Oriente, el más reciente contra Bashar al Assad de Siria, quien según el ministro francés del Exterior no merece vivir en este planeta. Desde hace mucho tiempo los sauditas instan a los estadunidenses a cortar la cabeza a la serpiente iraní, pero obviamente se han conformado, al menos por ahora, con cortársela al jeque Nimr al Nimr. Pero ni todos los gritos y aullidos detendrán el flujo de petróleo de los pozos sauditas ni evitarán que los amigos del reino sigan usando evasivas para disculpar sus escándalos.

Cuando Arabia Saudita, con ayuda de David Cameron, fue electa al Consejo de Derechos

Humanos de la ONU, en 2013, todos lo consideramos una farsa. Ahora, pocas horas

2 Robert Fisk, publicada originalmente en The Independent, Reino Unido.

después de que los sauditas musulmanes sunitas cortaron la cabeza a 47 de sus enemigos – entre ellos un prominente clérigo musulmán chiíta–, esa designación resulta grotesca. Desde luego, el mundo de los derechos humanos está escandalizado, y el chiíta Irán habla de un castigo divino que destruirá a la casa de Saud. Multitudes atacan la embajada saudita en Teherán. ¿Qué hay de nuevo?

Durante siglos se han buscado de distintas maneras castigos divinos y seculares contra gobernantes de Medio Oriente, el más reciente contra Bashar al Assad de Siria, quien según el ministro francés del Exterior no merece vivir en este planeta. Desde hace mucho tiempo los sauditas instan a los estadunidenses a cortar la cabeza a la serpiente iraní, pero obviamente se han conformado, al menos por ahora, con cortársela al jeque Nimr al Nimr. Pero ni todos los gritos y aullidos detendrán el flujo de petróleo de los pozos sauditas ni evitarán que los amigos del reino sigan usando evasivas para disculpar sus escándalos.

Las ejecuciones son asunto interno, tal vez un paso retrógrado, y sin duda sucesos que no contribuyen a la paz en Medio Oriente. Toda esta verborrea clásica, debo añadir, de Crispin Blunt, el presidente conservador del Comité Selecto de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes británica, se produjo horas después de la decapitación en masa. También declaró al Canal 4 británico que tenemos que juzgar cuándo es apropiado intervenir con los sauditas en tales cuestiones. Seguro que sí. Yo apostaría a que nunca. Después de todo, no es posible hacer ondear las banderas a media asta cuando el último rey de Arabia Saudita fallece de muerte natural, y después ponerse nervioso cuando los sauditas comienzan a rebanar el pescuezo a sus enemigos.

Sin embargo, hay un pequeño paso que quienes protestan, se indignan y rugen por la reciente carnicería saudita podrían considerar, si se calman lo suficiente para concentrarse en la letra pequeña. Porque la resolución que instituyó el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas –al que los sauditas se enorgullecen de pertenecer– prescribe que todos los miembros electos al mismo deben mantener los más altos estándares en la promoción y protección de los derechos humanos. Más al caso, la Asamblea General de la ONU, que elige a los miembros que ocuparán los 47 lugares del consejo, tiene la facultad de

suspender, mediante votación de dos tercios, los derechos y privilegios de cualquier miembro del consejo que con persistencia haya cometido violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos durante su ocupación del cargo.

Pero he aquí la dificultad. Haciendo a un lado a los serviles líderes occidentales que objetarían la menor insinuación en ese sentido contra Arabia Saudita –David, obviamente, junto con sus contrapartes de Francia, Alemania, Italia, de hecho toda la Unión Europea y Estados Unidos (por supuesto)–, y a cualquier beneficiario de la generosidad saudita, tendríamos que atestiguar el absurdo voto de Irán contra el reino. Irán, vean ustedes, ha colgado a unos 570 prisioneros –entre ellos 10 mujeres– tan sólo en la primera mitad de 2015. Eso quiere decir dos linchamientos diarios de criminales y enemigos de Dios, cifras que exceden a las de los pobres sauditas, que hace apenas dos años ponían anuncios solicitando más verdugos oficiales. En marzo, seis sunitas fueron ejecutados en Irán en un ahorcamiento en masa.

En otras palabras, el que lance la primera piedra –frase que sería literal si el talibán aún tuviera el poder en Afganistán– haría mejor en mirar su propio historial. Y muy aparte de Estados Unidos (28 ejecuciones en 2015, sin contar ataques con drones, matanzas selectivas y otros asesinatos extrajudiciales), tenemos que recordar que en el Consejo de Seguridad de la ONU podemos encontrar defensores tan vigorosos de los derechos humanos como China y Rusia.

Así que los sauditas tienen poco de qué preocuparse por parte de la ONU, de Estados Unidos o de Dave. Hasta la revolución.

INTERNACIONAL. La izquierda del siglo XXI es antineoliberal3

Incluso en el momento en que gobiernos posneoliberales enfrentan dificultades reales para pasar de la primera a una fase más avanzada de sus luchas, las posiciones ultra izquierdistas, que hablan del fracaso de esos gobiernos, no explican su propio fracaso, al no lograr construir ninguna fuerza alternativa a esos gobiernos, lugar ocupado por fuerzas de derecha. Hablan de fin de ciclo, cuando lo que se presenta no es la superación de un ciclo, sino formas de recomposición conservadora, de retroceso neoliberal, que no superan un ciclo, sino, al contrario, se proponen retroceder a un ciclo anterior.

La izquierda realmente existente es una categoría histórica, que varía conforme las condiciones concretas de lucha. Ya fue una izquierda de clase contra clase, que incluía a corrientes anarquistas, socialistas y comunistas. Ya fue antifascista, conforme las corrientes de ultra derecha se fortalecían, especialmente en Europa. Ya fue democrática y popular, socialista, conforme las fuerzas propias que tenía y los enemigos a enfrentar.

Conforme el capitalismo ha ingresado en su era neoliberal y ha asumido la centralidad de las tesis del libre comercio, de la mercantilización, se planteó a la izquierda el desafío de la ruptura con el modelo neoliberal y la construcción de alternativas superadoras de ese modelo, que se han denominado posneoliberales.

Hace década y media esa perspectiva no estaba clara. Las ONG, algunos movimientos sociales e intelectuales planteaban la lucha en el nuevo periodo como una lucha antipolítica, anti-Estado, anti-partidos, proponiendo como su centro una sociedad civil, con límites no claramente definidos frente al liberalismo. Proponían que los movimientos populares mantuvieran una autonomía respecto a la política, al Estado, a los partidos. Han impuesto esa orientación como predominante en los foros sociales mundiales, con algunos movimientos como los piqueteros argentinos y los zapatistas mexicanos, como los ejemplos de esa orientación.

3 Emir Sader, intelectual brasileño de la Universidad de Río de Janeiro. Columna original publicada en La Jornada, México.

Una década y media después, el campo de lucha quedó mucho más claro, no sólo teóricamente, sino principalmente en el campo político concreto. Las fuerzas que se han fortalecido –especialmente en América Latina, pero también en Europa – han sido las que han centrado su lucha en la superación del neoliberalismo. Han redefinido el papel del Estado, en lugar de oponerse a él. Han recuperado el lugar de la política y de los partidos, en lugar de rechazarlos. Tesis como las de Tony Negri y de John Holloway sobre el carácter reaccionario del Estado y la posibilidad de transformar el mundo sin tomar el poder, entre otras, personificaban esas teorías, que han quedado superadas por la realidad, mientras el FSM se ha vaciado en manos de las ONG.

Son los gobiernos que han logrado un inmenso proceso de democratización social, en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, eligiendo y reeligiendo gobiernos con amplio apoyo popular, los que han surgido como las referencias de la izquierda en el siglo XXI. Han logrado la hazaña de avanzar a contramano de las corrientes predominantes en el capitalismo en escala mundial, disminuyendo la miseria, la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

Se han proyectado así como el eje y la referencia de la izquierda en escala mundial, con líderes reconocidos como Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. La realidad concreta ha probado quien tenía razón en el debate sobre la naturaleza de la izquierda en el nuevo periodo histórico.

Mientras esos liderazgos se han afirmado, las que debieran ser las referencia han desaparecido –como es el caso que debiera ser paradigmático del autonomismo piquetero– o han quedado reducidos a la intrascendencia, como es el caso de los zapatistas. Todo ha pasado sin que los intelectuales que han propuesto a esa vía como alternativa hayan mínimamente hecho un balance de ese fracaso. Como son intelectuales desvinculados de la práctica política concreta no tienen responsabilidades por lo que han escrito ayer y se dedican a otras tesis.

Muchos de ellos, fracasadas las tesis autonomistas, se han dedicado a la crítica de los gobiernos que han avanzado concretamente en la superación del neoliberalismo. Sin captar el carácter nuevo de esos gobiernos, los han tildado de traidores, de extractivistas, de neodesarrollistas, muchas veces aliándose con la derecha –la verdadera alternativa a esos gobiernos– contra las fuerzas progresistas en esos países. No han captado la naturaleza esencialmente antineoliberal de esos gobiernos. Algunos intelectuales, latinoamericanos o europeos, pretenden ser la conciencia crítica de la izquierda latinoamericana, con sus posiciones desvinculadas de las luchas y las fuerzas concretas, sin que sus tesis hayan desembocado en la construcción de ninguna fuerza alternativa. Las opciones a los gobiernos posneoliberales –como queda claro en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Bolivia, en Ecuador– siguen siendo las viejas fuerzas de la derecha, mientras que las posiciones de ultra izquierda siguen en sus posturas críticas, sin ninguna injerencia en las luchas concretas. No por acaso sus defensores son intelectuales, que hablan desde sus cátedras académicas sin ningún arraigo en las fuerzas sociales, políticas y culturales reales.

Mientras tanto, los únicos gobiernos que han avanzado en la superación de las políticas de centralidad del mercado, de eliminación de los derechos sociales, en la subordinación a la hegemonía imperial estadunidense, han sido los que han sabido definir la centralidad de la lucha contemporánea como la lucha antineoliberal.

No sólo en América Latina, incluso en Europa, la definición de la centralidad de las luchas contemporáneas de la izquierda alrededor de la superación del modelo neoliberal, se impone, sea en España, en Portugal, en Grecia, con la conciencia de que al lucha contra la austeridad es la forma que asume en Europa la lucha antineoliberal, relegando otras posiciones a los libros y a las cátedras académicas.

Incluso en el momento en que gobiernos posneoliberales enfrentan dificultades reales para pasar de la primera a una fase más avanzada de sus luchas, las posiciones ultra izquierdistas, que hablan del fracaso de esos gobiernos, no explican su propio fracaso, al no lograr construir ninguna fuerza alternativa a esos gobiernos, lugar ocupado por fuerzas de derecha. Hablan de fin de ciclo, cuando lo que se presenta no es la superación de un ciclo,

sino formas de recomposición conservadora, de retroceso neoliberal, que no superan un ciclo, sino, al contrario, se proponen retroceder a un ciclo anterior.

La izquierda del siglo XXI es, así, antineoliberal: es la que logra construir fuerzas concretas, alternativas bajo la forma de gobiernos, de plataformas, de grandes liderazgos contemporáneos. El resto son palabras que el viento lleva, sin cambiar ni la realidad y, al parecer, ni la cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas.

La historia de la izquierda contemporánea está escrita y protagonizada por los que logran avanzar en la construcción de alternativas concretas al neoliberalismo.

NACIONAL. Entrevista a Rafael Torres, dirigente del Sindicato Nacional de

Trabajadores del Jumbo, por casos de colusión y prácticas antisindicales de CENCOSUD4.

Rafael Torres Fernández, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Jumbo, quien a su vez es parte de la Unión Clasista de Trabajadores y del Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical, planteó la visión del Sindicato frente a la colusión de los Supermercados de CENCOSUD como también dio cuentas de las prácticas antisindicales de este holding.

JA: ¿Qué los convoca el día de hoy?

Rafael Torres: Lo que nos convoca hoy es una coincidencia de temas: la contingencia que está ocurriendo hoy día con el tema de la colusión de la carne de pollo, donde está acusado CENCOSUD, a través de Jumbo y Santa Isabel, dentro de los supermercados implicados, siendo la cadena principal de supermercados en Chile que opera el monopolio de los productos de consumo masivo para la población chilena. En ese contexto, nosotros hoy día tenemos una negociación a las 10 de la mañana, justamente con la cabeza mayor de cencosud por demandas salariales, nosotros demandamos por vulneración de derechos

4 Entrevista realizada por Juan Andrés Muñoz, Militante UCT y FAS.

fundamentales a CENCOSUD, porque se transforma solamente en migajas lo que nosotros estamos como reivindicaciones salariales, tanto dirigentes como colectivos del sindicato. El día 15 de enero tenemos una demanda en los tribunales del trabajo justamente por este tema, una demanda colectiva. Tuvimos 9 días de huelga en el mes de abril. No logramos los objetivos del petitorio. Posteriormente, 3 meses después negocia el sindicato 1 y 2, que son los sindicatos amarillos dentro de CENCOSUD, aparece la bonanza y les dan todas las exigencias, justamente para generar esa señal hacia el Sindicato Nacional. Hoy están haciendo un menoscabo hacia nosotros para destruir este sindicato, que es el díscolo dentro del consorcio del holding CENCOSUD.

Ahora, respecto a la colusión de los pollos, como venimos diciendo dentro de un comunicado que nosotros estamos enviándole a todos los medios de comunicación, esto viene desde hace mucho tiempo, nos solamente con los pollos. Anteriormente fue el confort, se están investigando otros productos como el detergente y otros productos de consumo que creemos que están dentro de la colusión de los empresarios de estas cadenas que están distribuyendo estos productos de consumo masivo. Hoy nosotros hacemos la diferencia a grandes rasgos para difundir esta situación: hoy día un trabajador de Jumbo que reclama por sus reivindicaciones salariales y se le pilla por ejemplo en un hecho “ilícito”, por ejemplo, comiendo en el local, o que sacó un producto por necesidad (cosa que uno puede entender, el ser humano comete errores), el procedimiento interno que se le hace al trabajador, es ser detenido, esposado, paseado por el local y llevado a la tenencia policial, para pasar al otro día a tribunales.

Que estamos diciendo con esto: que hay un flagelo enorme hacia los trabajadores del comercio, que vulnera sus derechos fundamentales, sus derechos humanos y esto no le ocurre a los ladrones de corbata que se coluden, cosa abiertamente sabida y que no les ocurre absolutamente nada. El gran responsable es el Sr. Ricardo Lagos. Durante su gobierno, él suprimió la pena de cárcel [ante el delito de colusión] para dejarlo solamente en una multa, una burla. Hoy día los trabajadores del comercio están con un sueldo miserables, estamos hablando de que más del 70% están bajo los 450.000 pesos líquidos de sueldo. Entonces lo que está ocurriendo aquí es una colusión horrible. El Señor Horst

Paulmann, a quien le dio nacionalidad por gracia el señor Ricardo Lagos por ser una persona “honorable”, “intachable”, demostró no ser así. Hoy día los trabajadores del comercio están terriblemente estresados.

La reforma laboral que quieren implementar claramente es un retroceso para los trabajadores. Hay un clima laboral inestable, hay muchas licencias, estrés laboral, crisis de pánico. Los trabajadores no reclaman, pero están sus dirigentes que están dando la cara hoy día por sus luchas. Aquí está convocando la UCT, que es donde nosotros pertenecemos como Sindicato Nacional Jumbo y el CIUS que es el Comité de iniciativa por la Unidad Sindical, que son compañeros que pertenecen a diversas organizaciones sindicales que están apoyando la lucha por cambiar el sistema de este país, que es corrupto y no resiste análisis. Hoy día el país no se empodera, los ciudadanos deberían ir a saquear los supermercados, a botar los pollos. Es lo mínimo que deberían hacer los ciudadanos, pero somos un país que está adormecido, entonces los dirigentes hoy día queremos dar a conocer a los medios esta situación, para que entienda hoy el pueblo en la situación en la que nos encontramos.

AR: ¿Qué opinas de la defensa corporativa que salen a hacer en El Mercurio, por ejemplo, Paulmann, en la editorial Ibáñez del EIS, diciendo que no hay colusión, que eso es falso, que están presentando sus defensas legales…?

RT: Ayer compartí un artículo por redes sociales, a través del Diario Financiero, donde hace una escueta declaración CENCOSUD con relación al tema de la colusión donde dicen que sus ejecutivos son honorables, que trabajan transparentemente, que acá no hay colusión, que la entidad encargada de fiscalizarlos está mintiendo, que desde el año 2008 a la fecha el 2011 no hay colusión, que lo van a probar en tribunales. Nosotros como organización sindical responsable de lo que estamos diciendo no creemos eso, creemos que acá hay colusión, que aquí CENCOSUD va a usar el poder que tiene a través del sistema duopólico y van a imponer su posición ante los medios y usted sabe que los tribunales callan este tema. No les creemos la declaración que sacaron ayer como holding.

AR: ¿Confían en la justicia chilena, en el trabajo de la fiscalía…?

RT: Nosotros lamentablemente hemos tenido montones de situaciones, de juicios, desde el año 2008 en adelante y de demandas colectivas ante los tribunales, fiscalía, que prácticamente hemos perdido todos, porque el peso de CENCOSUD es muy poderoso, muy potente, así que hoy día no creemos en los medios de justicia. Le puedo contar que yo fui condenado en una marcha contra Hidroaysen. Resulta que se hizo un montaje a través de Carabineros de Chile y los tribunales. Me condenaron y estuve 3 años firmando y hace poco termine de firmar, inocentemente. Los carabineros se prestaron, junto con el sistema, para coludirse y enjuiciarme. Nosotros tenemos pruebas suficientes para acreditar que todo el sistema político chileno está corrupto, lamentablemente.

AR: ¿A qué mediación vienen hoy día acá?

RT: Es una mediación con CENCOSUD por vulneración de derechos fundamentales. Resulta que estamos reclamando horas sindicales que la empresa nos venía cancelando hace 6 ó 7 meses y abruptamente me la cortó. Hace 3 meses que estoy sin sueldo y estoy reclamando mi derecho. Lo bueno es que en primera instancia logré que se declarara una vulneración a mis derechos fundamentales. Ya estamos en la tercera mediación, donde ellos quieren que firme un protocolo de acuerdo para pagarme y ese protocolo de acuerdo me amarra, es como ponerme una pistola en el pecho, por lo tanto no lo vamos a firmar y se va a ir a tribunales este tema, así que la lucha sigue y esto va a seguir. El día, le reitero, 15 [de enero] nosotros tenemos una audiencia en los tribunales de justicia, pero como demanda colectiva, sindical y allí vamos a seguir demandando y reclamando contra CENCOSUD.

NACIONAL: Movilización de la DIBAM: cuestionado el rol subsidiario del Estado en la

Cultura5

Y es precisamente hacia allá donde debe avanzar la movilización de las y los trabajadores de la Dibam: Al cuestionamiento respecto del rol del Estado en la cultura, marcada actualmente por la lógica del subsidio a la oferta privada y a la competencia por el acceso al financiamiento, sin hacerse cargo de manera directa del patrimonio y la cultura. Hoy, 10 de enero, se cumplen 25 días de movilización de las y los funcionarios de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), luego de que el 17 de Diciembre se votara la paralización, motivada por el cambio unilateral del ejecutivo en el proyecto para el Ministerio de Culturas, Artes y Patrimonio.

Esta modificación se da luego de varios meses de discusión del proyecto con el gobierno, en donde instituciones ligadas a la cultura y patrimonio (Anfudibam, Consejo Nacional de Cultura, Consejo de Monumentos Nacionales) trabajaron una propuesta, que sería modificada a través de la introducción de una indicación sustitutiva al proyecto pocos días antes de su firma por la Presidenta para entrar a tramitación.

El principal punto levantado por los funcionarios en su movilización atiende a la forma en que se inserta la Dibam en la nueva institucionalidad que se pretende establecer para el fomento de la cultura y las artes. Hasta ahora la Dibam funciona como un servicio público dependiente del Ministerio de Educación, y en este sentido, subordinado a los planes y programas que este diseña. La creación del Ministerio de Culturas, artes y patrimonio se buscaba levantar como un órgano que cambie esta forma de operar, estableciendo dos subsecretarías que tendrían como misión generar políticas públicas culturales.

Así, el proyecto establecía: (1) Una subsecretaría de artes, que sería sucesora del actual Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y; (2) Una de Patrimonio Cultural, continuadora de la labor del Dibam.

5 José Portiño, Militante UCT y FAS.

Con todo, la última propuesta del ministro Ottone estableció un cambio respecto del proyecto original: Se reduciría –o mejor dicho, se mantendría- a la Dibam como un servicio público dependiente de la nueva subsecretaria.

Así, en este nuevo servicio nacional del patrimonio se incluiría a la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Monumentos Nacionales, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, el Sistema Nacional de Museos e instituciones como el Archivo Nacional, la Biblioteca Nacional y la Cineteca Nacional, entre otras.

El principal problema sobre esta modificación es que –a juicio de los funcionarios – se perpetúa los problemas propios del servicio, entendido como un órgano dedicado a satisfacer necesidades públicas, basadas en políticas diseñadas por un órgano distinto. En este sentido, la postura de la Dibam se orienta precisamente a tener una institucionalidad que otorgue atribuciones para definir políticas y elaborar planes y programas, más que solo ser un órgano ejecutor de estos.

Además, los funcionarios y funcionarias reclaman que con el nuevo proyecto se estaría creando un sistema diferenciado: para las artes se unifica en el Ministerio la dirección, proyección y ejecución de planes y programas, mientras que para el patrimonio se dividiría en una instancia de planificación y elaboración de políticas en el ministerio y otra de ejecución encargada al servicio público6.

Frente a la demanda por mayores atribuciones en la administración, las semanas que vienen serán cruciales para la movilización que han levantado las y los funcionarios de la Dibam, ya que en paralelo a la paralización y a las actividades de agitación que han levantado, se estudia la propuesta presentada por el gobierno, con el fin de unificar una postura que sería expuesta ante la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados este 14 de Enero. Lo

6Esto sin contar con lo problemático que se vuelve este desmembramiento en su aplicación en regiones, donde se tiene que dar una comunicación entre Seremis, direcciones regionales de servicio, intendentes y gobernadores.

anterior no exento de problemas, ya que el representante en esta instancia sería el director del servicio Ángel Cabezas, criticado precisamente por defender la idea de que la Dibam se mantenga como servicio público.

Finalmente, no hay que dejar pasar esta coyuntura para que -además de evidenciar las críticas al manejo del gobierno respecto del conflicto, generando en principio espacios de elaboración conjunta de proyectos (al igual como se pretende en materia de reforma constitucional), pero cuyos acuerdos son en última instancia desechados- se abra la pregunta sobre el modelo que se plantea para la institución que se hará cargo de la dirección de la política cultural y patrimonial del país.

En este sentido, la movilización de la Dibam nos permite evidenciar que la forma en que se da la política cultural en Chile no difiere de lo que observamos en materia educacional, previsional o de vivienda. Es así que a pesar de que el presupuesto aumenta en materia de Cultura (aumento de un 13,3% para el 2016), la mayoría de los fondos van destinados a financiar la actividad privada en materia artística y cultural, en desmedro de los servicios propios del Estado, a los cuales además se les pone impedimentos para impulsar una agenda cultural y patrimonial propia.

En este sentido, no es extraño que esta idea ya se haga parte de la reflexión de algunos dirigentes de la Anfudibam, como Pablo Torres cuando señala que una de las lecciones de esta movilización que “la Nueva Mayoría prolonga las políticas de destrucción del Estado, instaladas por Ricardo Lagos con su famosa modernización del Estado. Transformar a la DIBAM apunta a eso, a tercerizar y externalizar servicios”.

Y es precisamente hacia allá donde debe avanzar la movilización de las y los trabajadores de la Dibam: Al cuestionamiento respecto del rol del Estado en la cultura, marcada actualmente por la lógica del subsidio a la oferta privada y a la competencia por el acceso al financiamiento, sin hacerse cargo de manera directa del patrimonio y la cultura.

No hay comentarios