La Hipocresía del Imperialismo

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La hipocresía de quienes lamentan las víctimas del terrorismo sólo en el primer mundo, ignorando lo que ocurre en los países neocolonizados, indigna a Arturo A. Muñoz. Que explica las razones de las jeremiadas locales…

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No es por la ‘democracia’, es por otra cosa


EEUU y OTAN no defienden democracia sino intereses. No son ‘policía’ del mundo, son cancerberos de la caja de caudales de sus mandantes. Gobierno y políticos chilenos, lacayos tercermundistas, les ayudan en ello.


Escribe Arturo Alejandro Muñoz


Tayikistán, Timor, Brunei… ¿le dicen algo esos países? ¿Los conoce? ¿Sabe en qué lugar específico del mapa están ubicados? Aunque la pregunta principal es otra, y la hago de inmediato para no dejar escapar la oportunidad de hacerle reflexionar en serio. ¿Le interesa, le importa, le preocupa, lo que en esos países pueda estar ocurriéndole a la gente? Antes de responder a la rápida –o a la ‘birulí’ como se decía antes– deténgase a recordar cuál ha sido su actitud frente a las realidades que desde hace décadas –siglos, en verdad– viven algunas naciones centro africanas.

Soy consciente de que existe un porcentaje de personas que sí se interesan, que sí saben dónde están situados geográficamente esos países, y que también tienen información respecto de la Historia de cada cual, de la economía y del quehacer político. Pero, esas personas conforman un porcentaje menor, muy menor, del conjunto de la sociedad civil.

Lo que se desea resaltar con las líneas anteriores es que muchos chilenos –la mayoría absoluta – tienden a repetir (sin deglutir la escasa información que poseen) lo que reciben a través de la prensa, de los medios principales como la televisión, cuyos noticieros centrales –digámoslo sin temor a errar– son un fiasco desde el punto de vista periodístico, pues sólo replican órdenes emanadas de quienes son sus patrones, los que a su vez son meros empleados –bien pagados– de poderosos mega empresarios, banqueros y financistas, mayoritariamente extranjeros o asociados a consorcios transnacionales.

En países como Tayikistán, Timor, Brunei, y muchos más, nuestros financistas y mega empresarios no poseen grandes inversiones ni intereses económicos relevantes, por lo que los medios informativos que esos mega empresarios administran muestran nula preocupación por lo que allá esté sucediendo.

De esa forma, millones de chilenos ni siquiera saben que tales repúblicas existen, y si en algunas de ellas se produjera una revuelta grave, un golpe de estado sangriento, no sería materia de mayor interés para la prensa puesto que, simplemente, tampoco lo es para sus propietarios reales. Así es como se mantiene “colonizado” el pensamiento de millones de chilenos.

Nuestras corruptas cofradías políticas gustan hablar de “independencia, democracia y justicia social”, características que a viva voz les exigen a países donde los verdaderos mandantes de esas castas politicastras (entiéndase como ‘mandantes’ a las mega empresas transnacionales), tienen comprometidas grandes sumas de dinero, o en su defecto, necesitan seguir depredando los recursos naturales de esos países porque les son tremendamente necesarios, vitales, pero ya no los administran ni manejan como lo hacían antaño… aunque en la estricta realidad sus espíritus capitalistas quieren volver a hacerlo.

Lo dicho en estas líneas es lo único que podría explicar ese odio enfermizo que gran parte de la cáfila política y mediática chilena manifiesta contra los gobiernos de naciones como Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina, odio que se compara únicamente con el amor sin fondo ni límites que esos mismos estamentos de nuestra sociedad sienten y declaran por países europeos, como Francia, Inglaterra, Alemania, etc.

¿Obedece ello a una actitud estúpidamente racista? No, por cierto que no. Es producto de la dependencia económica, política y mental que esas cofradías tienen respecto de sus patrones locales y foráneos.

Cuando nuestros políticos duopólicos atacan a las administraciones de las repúblicas mencionadas, no están protestando por asuntos propios de una democracia institucional, sino, en efecto, patalean defendiendo los intereses de sus patrones reales. No se ataca a Venezuela ni a Ecuador ni a Bolivia por asuntos de ideología basal democrática, simplemente quieren obligar a esas naciones a bajarse pantalones y calzones para entregar sus recursos a los grupos de saurios y pirañas que babean por agenciarse territorios completos, depredarlos, exprimirlos y de esa forma, mediante el poder económico, mantener su dominio sobre el planeta.

Podemos afirmar que a la “policía” del mundo (EEUU y sus adláteres), la calidad de democrático o dictatorial de un determinado gobierno le importa un rábano, pues lo que sí le interesa es que haga negocios con los mandantes efectivos y permitan a estos establecerse a plena voluntad y libertinaje en territorios ajenos. Pero, si uno de esos gobiernos dicta normas que favorecen principalmente a sus ciudadanos y al medio ambiente propio, de inmediato la ‘policía’ mueve sus piezas para aislar a aquella administración tildándola de “caótica, anarquista, populista y peligrosa para la estabilidad de la región y para la paz mundial”.

¿Usted cree que no es así, que la realidad es distinta, y que las transnacionales (que son quienes en verdad manejan a su amaño los gobiernos de las potencias occidentales) lo hacen para defender una supuesta democracia en aquellos países? ¿Eso cree usted? Entonces, si así piensa, ¿podría explicar por qué esas mismas transnacionales y los gobiernos que administran (OTAN incluida) no mueven un sólo dedo contra el gobierno chino que en absoluto respeta derechos fundamentales del ser humano y, menos aún, respeta normas medioambientales?

Ah, es que en esa nación hay miles de millones de dólares y euros invertidos por “emprendedores” occidentales, lo cual resulta prioritario a la hora de decidir respecto de aislar a China o, por el contrario, seguir inyectándole dinero para obtener pingües ganancias merced a la baratísima mano de obra (incluso infantil) castigada y expoliada por el gobierno de aquel vasto territorio oriental.

La prensa chilena (pues de nuestro país estamos hablando) coadyuva eficientemente a internalizar estas cuestiones en la conciencia colectiva, porque para ella, cuando se trata de dinero, todo vale, independiente de si el gobierno de una nación es democrático, dictatorial o nefasto, pues lo que realmente importa –y amerita aplausos, reportajes y seminarios– reside en lo meramente económico… pero sólo cuando “lo económico” pertenece a los patrones ya mencionados.

Ejemplificar lo anterior es fácil. Toda la prensa chilena agitó sus páginas y primeras planas para la víctima París-Francia por los sangrientos atentados del 13 de noviembre. Muy poca prensa (nula en algunos casos) para Mali, Nigeria, los Sahauari, Etiopía… víctimas también del terrorismo. Es que Francia forma parte activa de la pandilla de expoliadores. Los otros países no, ya que sólo son víctimas de los anteriores.

Sumando y restando, si usted creía que las potencias occidentales junto a sus gobiernos lacayos tercermundistas (como el nuestro) se esforzaban por combatir dictaduras y defender democracias, lamento tener que sacarlo del error y asegurarle que todo lo que ellos hacen, lo ejecutan en nombre del dinero de sus mandantes y de la apropiación (violenta, ilegal o como sea) de recursos naturales que no les pertenecen, pero que requieren con asaz urgencia para seguir sojuzgando y exprimiendo a miles de millones de seres humanos.

¿Qué? ¿Qué usted ya estaba informado de todo lo dicho y nada nuevo hay en estas líneas? No sabe cuánto me alegra escucharle, pues entonces significa que si ya lo sabía y nada ha reclamado ni protestado, se debe a que simplemente está de acuerdo con esas apropiaciones indebidas, invasiones genocidas y robos en descampado. Y si ello tampoco corresponde a la verdad, entonces su silencio sirve de autorización para la expoliación de países y pueblos.

Bueno, y regresando al inicio de estas líneas, ¿me puede decir dónde se ubican geográficamente Tayikistán, Timor y Brunei?

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